
Lejos de las concurridas rutas turísticas, en el corazón montañoso de la Comunidad Valenciana, se esconde un rincón capaz de cautivar incluso a los viajeros europeos más experimentados. Este paraje, ajeno a las masas turísticas, ofrece una combinación única de rico patrimonio histórico, paisajes agrestes y una identidad cultural profundamente arraigada. El reciente reconocimiento de este sitio como uno de los más secretos del continente ha despertado una oleada de interés entre quienes buscan experiencias auténticas relacionadas con la historia, la naturaleza y esa calma especial que solo se percibe en pueblos donde el paso del tiempo parece haberse detenido.
Se trata de Ares del Maestre, una pequeña localidad en la comarca de l’Alt Maestrat, situada en el interior de la provincia de Castellón. Según el prestigioso ranking de European Best Destinations para 2024, este municipio ha obtenido un destacado segundo puesto entre los mejores destinos secretos de Europa, solo superado por Villajoyosa. Este reconocimiento resalta su excepcional enclave sobre una impresionante roca, la escasa densidad de población y el casco urbano de piedra, que conserva intacto su carácter medieval. Las viviendas literalmente integradas en la roca y la silueta del antiguo castillo configuran una estampa única que, a simple vista, revela al visitante que está en un lugar verdaderamente especial.
La riqueza de Ares del Maestre va mucho más allá de su belleza paisajística. Su historia se remonta a tiempos prehistóricos, como lo demuestran las pinturas rupestres del barranco de Gasulla. La joya de la zona es la Cueva Remigia, conocida como la ‘Capilla Sixtina del Neolítico’ y declarada Patrimonio de la Humanidad. A lo largo de los siglos, íberos, romanos y musulmanes dejaron su huella en estas tierras estratégicas, que en el siglo XIII fueron reconquistadas y pasaron a manos de poderosas órdenes militares como los templarios y la Orden de Montesa. Un paseo por el municipio permite descubrir la Plaza Mayor, la antigua lonja con arcos gótico-mudéjares, la cárcel medieval y la iglesia parroquial de la Asunción, cuya torre campanario, situada por debajo de la nave principal, sigue siendo uno de sus enigmas arquitectónicos.
Además del legado construido por el hombre, el entorno natural refuerza el misterio que envuelve a Ares del Maestre. Rodeado de profundos barrancos, cuevas y mesetas rocosas, el municipio se integra perfectamente en el paisaje montañoso mediterráneo. Estos lugares son refugio de fauna salvaje y regalan escenarios impresionantes, como la Mola d’Ares, el manantial Font de Pinella o la laguna Bassa Verda. Este equilibrio ideal entre historia, naturaleza y tranquilidad explica por qué el pueblo ha logrado destacar a nivel europeo como un destino singular. Ofrece una experiencia serena y auténtica, alejada del turismo convencional y cada vez más valorada por quienes buscan descubrir los secretos mejor guardados del continente.
Cabe destacar que la comarca Alt Maestrat, donde se encuentra Ares, es una región histórica de la provincia de Castellón. Su nombre proviene de la palabra «Maestre», ya que durante mucho tiempo estas tierras estuvieron bajo el dominio de los Grandes Maestres de las órdenes de caballería del Temple y de Montesa. Este territorio es famoso por sus pueblos medievales, sus agrestes paisajes montañosos y su rico patrimonio cultural, lo que lo convierte en un atractivo para los amantes del turismo rural e histórico.












