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В Испании нашли самую большую постройку эпохи иберов. Бронзовый век

Археологи испанского университета Кастилии-Ла-Манчи обнаружили при раскопках древнего поселения самую большую постройку времен народа иберов, известную на данный момент, сообщает газета Pais. Отмечается, что здание площадью 70 квадратных метров и высотой три метра состоит из трех комнат и входит в комплекс построек La Cava, который раскинулся на 8 гектаров. Точное назначение постройки пока не известно, …

Археологи испанского университета Кастилии-Ла-Манчи обнаружили при раскопках древнего поселения самую большую постройку времен народа иберов, известную на данный момент, сообщает газета Pais.

Отмечается, что здание площадью 70 квадратных метров и высотой три метра состоит из трех комнат и входит в комплекс построек La Cava, который раскинулся на 8 гектаров. Точное назначение постройки пока не известно, по некоторым версиям, сооружение являлось храмом.

Комплекс La Cava расположен на холме в провинции Куэнка на востоке Испании. Археологические работы начались здесь в 2014 году. Первые поселенцы пришли на эту территорию между 2100 и 1500 годами до нашей эры в эпоху Бронзового века. В 400-х годах до нашей эры в La Cava поселились иберы, за ними последовали римляне и вестготы. Все новые поселенцы не разрушали постройки предшественников, обогащая La Cava наследием своих культур. Таким образом, археологический комплекс превратился в «совокупность временных капсул».

«Насколько нам известно, хоть мы и продолжаем исследования, мы не встречали ничего подобного. Обычно в таком типе раскопок мы находим остатки стен из камня и самана, которые время от времени достигают высоты одного метра», — заявил профессор истории древнего мира университета Кастилии-Ла-Манчи Мигель Анхель Валеро.

Помимо обнаруженного здания в комплекс входят остатки поселения Бронзового века, крепостной вал того периода, высоту которого археологам еще предстоит определить, и территория, покрытая сотней небольших выемок в скале, которые, вероятно, имели декоративное или религиозное назначение. Примечательной находкой является также галерея длиной в 70 метров, прорытая на глубину семи метров в скалистой породе.

El gran edificio de los íberos
La Universidad de Castilla-La Mancha desentierra intacta en Cuenca la mayor construcción íbera conocida, de tres metros de altura, dividida en tres estancias y con numerosas hornacinas
En plena Edad del Bronce (entre el 2100 y el 1500 antes de nuestra era), unos pobladores se asentaron en un otero escarpado a las afueras del actual municipio de Garcinarro (Cuenca). Unos 400 años antes de Cristo fueron sustituidos por una población íbera que, a su vez, fue sojuzgada por los romanos. Pero como nada es inmutable, a estos los remplazaron los visigodos. Y cada una de las culturas que llegaron al montículo no destruyeron lo que las anteriores habían levantado, sino que lo taparon.
Así, lo que hoy es el yacimiento arqueológico de La Cava, de casi ocho hectáreas, se convirtió, como dicen los expertos, “en una serie de cápsulas del tiempo”. Cuando las han abierto, los arqueólogos han desenterrado el más espectacular edificio íbero que se conoce: una edificación completa de tres estancias y de más de tres metros de altura. “Hasta donde sabemos, y seguimos investigando, no conocemos nada igual. Pensemos que habitualmente lo que solemos descubrir en este tipo de yacimientos son restos de muros realizados con piedras o adobes, que en raras ocasiones superan el metro de altura”, explica el director de las excavaciones, Miguel Ángel Valero, profesor de Historia Antigua de la Universidad de Castilla-La Mancha. Mar Juzgado, arqueóloga del equipo de Valero, añade: “Desconocemos lo que vamos encontrar en esta campaña, porque no hay nada igual con qué compararlo”.
A principios de esta década, el entonces alcalde de Garcinarro, Antonio Fernández Odene, insistía una y otra vez ante las Administraciones en que a las afueras de su pueblo “había algo”. Nunca obtuvo una respuesta hasta que Valero se fijó en aquel extraño punto que aparecía en la carta arqueológica (documento secreto donde se señalan los posibles yacimientos de una zona) y le prestó atención. Comenzaron las excavaciones en 2014 y la sorpresa fue mayúscula: un batiburrillo de culturas que habían ocupado un cerro estratégico de las comunicaciones norte-sur del centro peninsular, sobre un cortado de más de 60 metros de altura.
El complejo incluye, además del “edificio singular” de unos 70 metros cuadrados, los restos de un poblado de la Edad del Bronce, una muralla de esta etapa cuya altura aún se desconoce y que está en proceso de excavación, un área de cazoletas (cientos de pequeños agujeros sobre una superficie rocosa) que pueden tener una finalidad de culto o artística, pero sin descartar otras, un cañón de 70 metros de longitud y unos siete de profundidad excavado en la roca por los pueblos prerromanos, así como decenas de grutas donde los eremitas habitaron en época visigoda. Los arqueólogos ignoran la función del “edificio singular”.
Barajan diversas teorías, como que se trate de un templo o una zona de almacenaje y transformación de productos, pero no descartan ninguna otra. El edificio estaba dividido en tres estancias (una de ellas, además, subdividida en dos habitaciones). A la central se accedía a través de una puerta pétrea con dintel y su muro sur estaba presidido por una gran hornacina de más de un metro de altura. El dintel posiblemente estaba agujereado en su centro, y a través de esta hendidura los rayos inundaban la sala e incidían sobre la hornacina, donde los íberos pudieron colocar alguna divinidad.
Lo curioso es que el sol solo tocaría al dios perpendicularmente a finales del mes de agosto, una fecha lejana de los solsticios de verano e invierno, algo que no ocurre en el resto de relojes solares del mundo. “Es un misterio, porque el final de agosto no coincide con ninguna etapa agrícola. ¿Para qué querrían marcar esa fecha?”, se pregunta Valero.
Posiblemente, un movimiento sísmico provocó la caída del dintel, que cayó por el enorme cortado que bordea el río de la Vega y que protege el edificio por el norte. Los arqueólogos creen que lo encontrarán. El interior de las salas está rodeado de hornacinas y piletas y en los suelos se distinguen varios hogares y hasta las huellas de una mesa. En los niveles estratigráficos de las diversas culturas que pasaron por La Cava se ha hallado cerámicas, fíbulas y herramientas (martillos y picos) ibéricos; fragmentos de terra sigilata (vajilla romana) y escoria metálica de época visigoda.
El conjunto se ha conservado hasta nuestros días porque los pastores lo reutilizaron. Convirtieron los edificios íberos en corrales. El misterioso cañón de 70 metros, retechado y cerrado con un portalón, resultaba un lugar adecuado para guardar decenas de animales. Estos, con sus deposiciones, iban, a la vez, sellando los restos que íberos, romanos y visigodos habían dejado sobre el terreno durante más de 25 siglos. Hasta que llegaron los arqueólogos y se hicieron preguntas.

Андрей

Главный редактор "Русской Испании"
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