В Испании провели первую легальную эвтаназию

“No es fácil morir así, pero ella ya no estaba en esta vida y no quería estar”

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Текст: Юрий Когалов / В Испании впервые легально провели эвтаназию. 23 июля врачи помогли уйти из жизни 86-летней женщине. Процедура была проведена в Стране басков менее чем через месяц после того, как в пиренейском королевстве вступил в силу закон об эвтаназии.

Как рассказали газете El Pais ее родственники, женщина умерла так, как хотела, в своей спальне в окружении членов семьи и врачей. «Это был очень человечный, очень достойный финал. Это совсем не было насилием», — отметил ее сын.

Желание уйти из жизни на своих условиях она выразила еще десять лет назад, когда была в ясном уме, но начала страдать от серьезных заболеваний. Тогда же она подписала все необходимые документы.

«Я считаю, что жизнь в этом мире должна включать в себя способность чувствовать, думать и выбирать, общаться и делиться», — написала она в распоряжении о своей жизни в 2011 году.

«Я не могу считать действительной или достаточно качественной ту жизнь, которая мешает мне самостоятельно заниматься основными видами повседневной деятельности, это несовместимо с моими убеждениями и ценностями», — отметила женщина.

Но до этого года эвтаназия в Испании находилась вне закона. И лишь сейчас родственники и врачи смогли выполнить ее волю. Специалисты подтвердили, что женщина страдала «тяжелым когнитивным нарушением» и что в ее случае не было «альтернативных лечебных средств» (в последнее время она была прикована к постели). Ситуация была очевидна, а все юридические требования выполнены, что позволило провести эвтаназию в кратчайшие сроки.

Соответствующий запрос родственники подали 25 июня, в день вступления в силу закона, позволяющего лицам, страдающим от неизлечимых болезней, запросить медицинскую помощь для ухода из жизни. Каждое такое дело должна рассматривать специальная комиссия, которая также привлекает сторонних экспертов (как минимум одного юриста) для независимой оценки.

Eskarne falleció el pasado 23 de julio a los 86 años de edad. Murió como ella deseaba, en el dormitorio de su domicilio, rodeada de familiares y con la ayuda de los médicos. Es la primera persona a la que se le ha aplicado la eutanasia en el País Vasco. En un tiempo récord, en menos de un mes desde la entrada en vigor el 25 de junio de la ley que regula el derecho a solicitar y recibir asistencia para morir en determinados casos de enfermedad incurable o que causa un sufrimiento insoportable. El hijo de Eskarne explica que “morirse es algo muy íntimo y no es necesario dar detalles personales”. La familia quiere mantenerse en el anonimato, aunque ha aceptado relatar a EL PAÍS la experiencia vivida, “muy intensa y positiva”, cuenta el hijo, desde que activaron el protocolo para acogerse a la eutanasia hasta oficiarse el último adiós de ella. “Decidió morir así, fue un acto de mucha valentía y a la vez ejemplar para la sociedad en que vivimos”, explica este familiar.
25-06-2021 Un grupo de personas se reúne sosteniendo pancartas y carteles durante la concentración de la asociación Derecho a Morir Dignamente (DMD) en la Puerta del Sol, a 25 de junio de 2021, en Madrid, (España). Esta concentración celebra la entrada en vigor de la ley de la eutanasia, la cual permite que aquellos pacientes que se encuentren en un contexto de ‘padecimiento grave, crónico e imposibilitante o enfermedad grave e incurable, causantes de un sufrimiento intolerable’ puedan ponerla en práctica. La comisión de evaluación autonómica deberá elegir a dos expertos (uno de ellos jurista) que evalúen el caso. Ambos deben de estar de acuerdo en su decisión, de lo contrario, será el pleno de la comisión quien la tome.
Hace diez años Eskarne registró el documento de voluntades anticipadas en el que expresaba su deseo de acogerse a la eutanasia. Ya entonces, cuando estaba en pleno uso de sus facultades mentales, explica su hijo, “ella tenía muy claro que estaba preparada para poner fin a la vida”. Las dolencias del corazón y una salud en fase terminal fueron consumiéndola poco a poco, hasta dejarla encamada de continuo, sin movilidad durante los últimos meses y con una “dependencia para todas las actividades de la vida diaria”, según recogen todos los informes médicos. Los facultativos constataron que sufría un “deterioro cognitivo severo” y en su caso no había “alternativas terapéuticas curativas”. Para la familia, la situación era “muy evidente” y no dejaba “ningún resquicio a la duda”. Eskarne cumplía todos los requisitos que marca la ley para que se le aplicara la eutanasia. Había pedido “morir dignamente” en una decisión que fue personal, firme, libre y meditada.
En su testamento vital, dejó escrito que para ella la calidad de vida es “un valor primordial”, entendida como “ausencia de sufrimiento y ausencia de dependencia para actividades básicas de la vida cotidiana”. “Desde hace muchos años”, decía Eskarne en 2011, “estimo que la vida en este mundo debe incluir la capacidad de sentir, pensar y elegir, de comunicar y compartir”. Y añadía en sus últimas voluntades: “No puedo considerar como válida ni de calidad suficiente aquella vida que me impide desarrollar, con autonomía razonable, las actividades básicas de la vida cotidiana, porque sería incompatible con mis creencias y valores el permanecer de modo permanente e irreversible con esa calidad de vida en grado mínimo e irreversible”.
Eskarne no tenía ninguna duda y se había anticipado a los acontecimientos: “Si esa fuese la circunstancia de gran dependencia, lo que para mí sería un insoportable sufrimiento en el que me encontrase en un futuro, no quisiera vivir más así, por lo que desearía me fueran aplicadas técnicas de eutanasia activa, indoloras y rápidas”. Sus deseos se han cumplido una década después al pie de la letra.
Источник elpais rg

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