В Испании армия помогает отслеживать нарушителей требований карантина

“Buenos días, soy del ejército, deberá ponerse en cuarentena”: militares en España, tras la pista del coronavirus

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Отслеживать контакты лиц, у которых диагностирован coronavirus, в Испании поручено, в частности, военным. Они ежедневно осуществляют от 70 до 80 телефонных звонков по спискам жителей испанской столицы и всей страны, побывавших в контакте с известным по результатам анализа разносчикам коронавируса. Воинская часть, в которой десяток военнослужащих исполняет эту гражданскую функцию, расположена в самом центре испанской столицы — Мадриде.

Ранее Русская Испания о том же:
24.03.2020 ● В домах престарелых в Испании военные находят умерших от коронавируса стариков
16.03.2020 ● Части испанской армии привлекли для обеспечения режима карантина
10.04.2020 ● Испания переоборудовала военный Airbus A400M в летающий госпиталь
19.04.2020 ● Операция Zendal. В Испании 750 военных будут брать анализы на дому
26.07.2020 ● Испанских военных будут обучать отслеживать случаи COVID-19
13.08.2020 ● Испания разворачивает полевой госпиталь на севере из-за вспышки вируса
26.08.2020 ● Испания привлечёт военных для контроля за мерами по борьбе с COVID-19
28.08.2020 ● Продолжение: Установлением контактов заразившихся займутся военные
21.09.2020 ● В Мадриде военные снова включатся в борьбу с коронавирусом
6.10.2020 ● В Испании армия помогает отслеживать нарушителей требований карантина
12.03.2021 ● Испанские военные следят за приезжими из Бразилии и Южной Африки
“Buenos días, soy del ejército, deberá ponerse en cuarentena”: militares en España, tras la pista del coronavirus
Son los encargados de rastrear a los contactos de quienes dan positivo en las pruebas de Covid-19. Una tarea de hormigas a veces complicado.
«Buenos días, soy del ejército. Va a tener que ponerse en cuarentena». La llamada la realiza un militar español, encargado de rastrear los contactos de los infectados por coronavirus en el país de la Unión Europea más golpeado por la pandemia en estos momentos.
En el cuartel general de la Armada española, en pleno centro de la capital del país Madrid, un cartel anuncia la «Sección de vigilancia epidemiológica en apoyo a la Comunidad de Madrid».
Allí, de 9 a 21, todos los días de la semana, una decena de militares realizan entre 70 y 80 llamadas para identificar los contactos de personas diagnosticadas positivas por coronavirus.
Soy «rastreador para la comunidad de Madrid. Me ha pasado su número de teléfono una persona que ha dado positiva. Lo primero que me gustaría saber es dónde está ahora. Va a tener que ponerse en cuarentena por 10 días», dice uno de ellos.
Destinados por el Estado para ayudar a las regiones más afectadas, en un país donde la falta de recursos humanos, comenzando por los rastreadores, ha sido una de las razones de la crudeza de la segunda ola, más de 2.000 soldados intentan perfilar las cadenas de transmisión.
Se trata de un minucioso trabajo de hormigas para identificar y llamar una a una a todas las personas que pueden haber sido contagiadas. Todos ellos tendrán que concertar una cita para un test PCR de diagnóstico, pero la principal tarea de estos militares es convencerlos de aislarse del resto del mundo.
La idea es que «los médicos tengan más tiempo», desbordados actualmente por la crisis sanitaria, explica el comandante Tomás García.
España registra hasta el momento 790.000 contagios y más de 32.000 fallecidos por coronavirus. Un tercio de los infectados y muertos se concentran en Madrid, cuyos habitantes están sujetos desde el viernes por la noche a importantes restricciones de movimiento para frenar el avance del virus.
En una lluviosa mañana de octubre, nueve soldados de la Armada, sentados en escritorios y protegidos por pantallas de plexiglás, hablan en voz baja por teléfono y toman notas en las computadoras.
Estos rastreadores, en funciones desde hace apenas dos semanas, deben llamar a las personas que hayan dado positivo, cuyas identidades son suministradas por el sistema de salud regional, para preguntarles por sus contactos y establecer un mapa de contagios y calcular los tiempos de cuarentena.
Garantizar el anonimato de la persona infectada y a la vez hablar con sus contactos implica un equilibrio delicado.
En general, «hay una media de entre dos y tres contactos» por cada contagio, pero en ocasiones son «siete» o muchos más en situaciones particulares como los casos recientes de un profesor o de un empleado de un restaurante de comida rápida.
Источник clarin

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