Испания. Поддержка петиции о гуманном обслуживании пожилых в банках

"Me siento apartado por los bancos": un ciudadano de 78 años recoge casi 150.000 firmas para que le atiendan presencialmente

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Петиция 78-жителя испанской Валенсии за гуманное (в данном случае: в смысле человечное, то есть персональное не цифровое) обслуживание пожилых в банках собрала почти 150 тыс. подписей в интернете. Об этом 15 января передает радиостанция Cadena Ser.

В петиции Карлос Сан Хуан утверждает, что банки совершенно забыли о пожилых людях, все операции проводятся через интернет, однако не все «находят общий язык в машинами».

«Они (банки) не перестают закрывать филиалы, некоторые банкоматы сложны в использовании, некоторые ломаются и никто не помогает разрешать сомнения. Есть операции, которые можно проводить только «онлайн», а в тех банках, куда еще можно прийти лично, график работы очень короткий, вы должны записаться на прием по телефону, однако вы звоните и никто не берет трубку, а если и берет, то для того, чтобы перенаправить вас в приложение, с которым мы не знаем, как справится»,

— сказано в петиции.

Иногда пожилых людей отправляют в дальний филиал, которым пожилым людям не добраться, подчеркивает пожилой житель Валенсии.

По его словам банки «исключают» пожилых людей из своего внимания, хотя многие из них живут одни и у них нет никого, кто бы им помог, поэтому для многих пожилых людей снять деньги или сделать денежный перевод стало непосильной задачей.

Отметим, за прошедший год сразу несколько ведущих испанских банков объединились, значительно сократили сеть своих филиалов и сотрудников.

Un hombre de 78 años residente en Valencia ha recogido más de 140.000 firmas en las últimas cuatro semanas para reclamar a los bancos «un trato más humano en las sucursales bancarias», ya que se siente «apartado» porque casi todas las gestiones son telemáticas.
«Tengo casi 80 años y me entristece mucho ver que los bancos se han olvidado de las personas mayores como yo», lamenta Carlos San Juan en la petición iniciada en ‘Change.org/SoyMayorNoIdiota’. «Ahora casi todo es por internet y no todos nos entendemos con las máquinas. No nos merecemos esta exclusión», reivindica.
En su iniciativa, difundida por la plataforma, este hombre explica: «No paran de cerrar oficinas, algunos cajeros son complicados de usar, otros se averían y nadie resuelve tus dudas, hay gestiones que solo se pueden hacer online… Y en los pocos sitios donde queda atención presencial, los horarios son muy limitados, hay que pedir cita previa por teléfono, pero llamas, nadie lo coge y te acaban redirigiendo a una aplicación que, de nuevo, no sabemos manejar, o mandándote a una sucursal lejana a la que quizás no tengas cómo llegar».
Para el impulsor de la campaña, esto no es ni justo ni humano. «Antes entrabas en la caja y hacías un pago o cualquier otra gestión, pero cada vez más, para trámites sencillos, te exigen usar tecnologías complejas que muchos no sabemos utilizar», constata.
En su recogida de firmas, San Juan recuerda que «muchas personas mayores están solas y no tienen nadie que les ayude», mientras otras muchas como él quieren seguir siendo «lo más independientes posible» también a su edad. Insiste así en la necesidad de que «los bancos atiendan a las personas mayores sin trabas tecnológicas y con más paciencia y humanidad, y que mantengan oficinas abiertas donde pueda atenderte una persona; que no todo sea por internet».
Carlos, que se autodenomina valenciano de adopción porque lleva más de 60 años residiendo en Valencia, señala que aunque para una persona joven un trámite digital seguramente no suponga ningún esfuerzo, para muchos mayores sacar dinero o hacer una transferencia se vuelve «imposible» si es por una aplicación móvil»
Reconoce que ha llegado a sentirse «humillado» al pedir ayuda en un banco y que le hablaran «como si fuera idiota» por no saber completar una operación, así como que ha visto ese mal trato dirigido a otras personas. «Duele mucho sentirse así —subraya—. Las personas mayores existimos, somos muchas y queremos que nos traten con dignidad. Solo estamos pidiendo que se habiliten secciones en las sucursales en las que dejen de excluirnos.»
Carlos se considera afortunado, pues a sus 78 años y medio puede tomar decisiones sobre sus pensiones, sus ahorros y lo que quiere hacer con ellos, pero advierte que «con tanta complejidad» siente que le están incapacitando.
Источник elmundo rossaprimavera

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