В Испании отложили принятие решения о тотальном домашнем карантине

España en una encrucijada: un confinamiento total que frene en seco los contagios o esperar a los efectos del toque de queda

0

Принятие решение о введении домашнего карантина отложили на две-три недели центральное правительство Испании и главы регионов страны на Межтерриториальном совете национальной система здравоохранения Испании, прошедшем 4 ноября, сообщает Испанская радиовещательная и телевизионная корпорация (RTVE).

Это время нужно для того, чтобы проверить эффективность ряда мер, принятых, чтобы снизить кривую заражений. По словам министра здравоохранения Испании Сальвадора Ильи, этот срок будет считаться для каждого региона отдельно, с того для, когда региональными властями был принят пакет мер.

По мнению главы центрального Минздрава, сейчас не время вводить домашний карантин, поскольку ряд регионов пока имеет запас прочности для борьбы с распространением коронавируса

«Вывод, который бы сделан на собрании, с моей точки зрения таков, что есть национальная стратегия, базовые индикаторы, на основе них мы анализируем эпидемиологический риск, запас есть, и нужно оценить эти меры и дать время: две или три недели», — заявил Илья.

Отметим, на совете руководство Астурии, а также автономных городов Сеуты и Мелильи попросили правительства объявить домашний карантин.

Напомним, в Испании с 25 октября действует режим чрезвычайной ситуации. До 9 ноября по всей стране действует комендантский час. После этой даты каждый регион будет вправе продлить или отменить его действие. Подавляющее большинство регионов ввели на своих территориях так называемые периметральные карантины — ограничения на въезд и выезд с территории регионов. Целый ряд автономных сообществ объявили периметральные карантины в ряде самых проблемных городов и муниципалитетов, закрыли или сократили график работы культурных, развлекательных заведений, баров и ресторанов.

Emmanuel Macron dio el paso la semana pasada de decretar el confinamiento domiciliario para toda Francia por sus altas tasas de incidencia de COVID-19 y ha abierto un camino por el que ningún país europeo quería volver a transitar. Le han seguido Boris Johnson para Inglaterra, Antonio Costa parcialmente en Portugal, y actuaciones parecidas de los gobiernos de Alemania y Bélgica. En España –en mejor situación epidemiológica que Francia y Bélgica pero peor que Reino Unido– lo ha pedido Asturias, pero el Ministerio de Sanidad lo rechaza porque prefiere esperar a ver si medidas como el toque de queda surten efecto. Es decir, unos optan por un encierro casi total que frene en seco los contagios y solucione en parte la situación de manera más o menos rápida, y otros por dar tiempo a acciones que no tienen un impacto socioeconómico tan grave pero que se pueden prolongar más hasta que se vean resultados. El decreto de estado de alarma, pensado para que dure seis meses, contempla la cobertura legal para ese toque de queda y para cierres perimetrales pero no para el confinamiento; para ello debería ser enmendado o sustituido por otro en el Congreso.
«Hay expertos que consideran que es mejor hacer un parón concreto en un periodo determinado y hay otros que consideran que es mejor hacerlo un poco menos duro pero manteniendo el control de la epidemia», resumía Fernando Simón el jueves pasado como las dos opciones a las que se enfrenta España, aunque añadía que «no creemos que haya que tomar todavía esa decisión». Nuestro país tiene ahora mismo una ocupación hospitalaria de COVID-19 nacional del 29,17%. Melilla y La Rioja por encima del 50% y Aragón rozando ese porcentaje.
Entre varios epidemiólogos consultados no hay consenso total, aunque sí coinciden en que no hay solo exactamente dos caminos. Ninguno cree que haya que seguir estrictamente como hasta ahora sin hacer nada más si la situación epidemiológica no mejora y por tanto así se requiere, pero sí que algunos consideran una tercera vía: reforzar las medidas sin llegar a algo tan duro como lo de marzo. Mario Fontán, residente en Medicina Preventiva y Salud Pública y excoordinador de la plataforma ARES, describe las decisiones que se están tomando como un «puzle» en el que hay que valorar la salud pero también otros factores como que «las personas tengan un sustento económico, comida y un techo donde cobijarse».
Fontán plantea tomar medidas que aún no están tomadas, y que pueden ser estipuladas por las comunidades o consensuarse en el Consejo Interterritorial. Enumera «el cierre de interiores de hostelería, imponer el teletrabajo, inspecciones». Otro punto intermedio menos drástico, y probable, consistiría en no unificar el confinamiento domiciliario en todo el territorio, sino que solo se diese en las que estén en peor situación. Y una tercera aplicación: que en todo caso, si se llega al confinamiento en casas no sea de modo calcado a como se hizo en primavera, sino que se permitan por ejemplo los paseos al aire libre, que se han demostrado poco peligrosos. En Francia, de hecho, siguen abiertas las escuelas. Javier Padilla, médico especializado en Salud Pública, es partidario igual que Fontán de «romper la dicotomía» y de que es posible probar cosas como el teletrabajo si lo que se busca es no llegar al cerrojo absoluto. Lo sintetiza en que hay que cambiar el foco: «No es tanto la restricción de la movilidad sino de ciertas actividades. No podemos plantearnos las medidas de marzo en noviembre, no porque no sea posible un confinamiento sino porque el conocimiento del virus no es el mismo».
Algunos, a favor del confinamiento total para que sea «corto»
Daniel López Acuña, ex director de Acción Sanitaria de la OMS, es muy tajante y sí se inclina por el confinamiento total por un periodo más o menos limitado: «La situación epidemiológica clama a gritos ir a por el confinamiento. Seguir como hasta ahora no es una opción, es reticencia». Reconoce que existe esa tercera vía mediante la cual se endurezca lo actual, pero le ve «poco margen de maniobra» ya entrado noviembre. También cree que «facilitaría las cosas que el confinamiento fuera uniforme para toda España», aunque admite que se puede distinguir situaciones epidemiológicas. Su argumento es que evitar ahora el confinamiento no nos salvará de tenerlo más tarde. Tampoco un confinamiento temprano hará que se pueda flexibilizar luego toda la vida social, pero «cuando más tarde sea el confinamiento corremos el riesgo de que sea más prolongado. Si ahora fuese corto, de entre 2 y 4 semanas, conseguiríamos muchas cosas». El ex directivo de la OMS pone de ejemplo a Israel y al propio encierro español de marzo: en 15 días se alcanzó el pico de la curva –mucho más empinada que la actual–. «Sería darle un impulso firme» para frenar contagios en seco frente a «tapar el sol con un dedo» con las medidas actuales.
Источник eldiario rossaprimavera

Оставить комментарий