
El rover Perseverance ha vuelto a sorprender a la comunidad científica: en la superficie de Marte ha descubierto enormes ondulaciones de arena denominadas megarizaduras. Estas formaciones alcanzan hasta dos metros de altura y parecen estar congeladas en el tiempo. A diferencia de las dunas terrestres, las megarizaduras marcianas prácticamente no cambian durante años o incluso milenios, conservando huellas de antiguos vientos y procesos misteriosos que ocurrieron en el planeta rojo.
Los investigadores señalan que la atmósfera marciana es mucho más tenue que la de la Tierra, pero los vientos siguen desempeñando un papel clave en la formación del relieve. La arena, transportada por las corrientes de aire, no solo da lugar a nuevas formas, sino que también erosiona las rocas, convirtiéndolas en partículas diminutas. Sin embargo, las megarizaduras se comportan de manera diferente: parecen inmóviles, resistiendo incluso a las ráfagas de viento más intensas.
La razón de esta estabilidad radica en la particular estructura de la superficie. Cuando la humedad atmosférica reacciona con el polvo, se forma una costra compacta de sales y polvo sobre las crestas de las megarizaduras. Esta costra literalmente cementa los granos de arena, haciendo que permanezcan fijos. Los vientos habituales ya no pueden mover estas formaciones, que se convierten en auténticas cápsulas del tiempo donde quedan registrados los antiguos climas de Marte.
Los enigmas de las megarizaduras
A veces, pese a su aparente inmovilidad, algunas megarrizaduras muestran signos de actividad. Los científicos sugieren que raros pero intensos vientos podrían romper la corteza protectora y reactivar el movimiento de la arena. Para comprobar esta hipótesis, Perseverance se dirigió a una zona denominada Honeyguide, donde se encuentra uno de los conjuntos de megarrizaduras más interesantes.
El equipo de la misión puso especial atención en un punto llamado Hazyview. Allí, el rover realizó más de cincuenta observaciones utilizando todo su arsenal científico: desde las cámaras SuperCam y Mastcam-Z hasta los analizadores MEDA, PIXL y WATSON. Los investigadores intentaban averiguar hasta qué punto las megarrizaduras están realmente ‘dormidas’ y qué podría activarlas.
Los resultados de estas observaciones podrían cambiar nuestra visión sobre la superficie marciana. Si las megarrizaduras pueden reactivarse periódicamente, eso sugiere que incluso en la actualidad Marte no es tan estático como parece. Este hallazgo resulta clave no solo para la ciencia, sino también para futuras misiones: comprender el comportamiento de la arena y el polvo será fundamental para preparar el aterrizaje y la operación de equipos en el planeta.
La arena marciana y el futuro de las misiones
A primera vista, el estudio de las ondas de arena puede parecer secundario en comparación con la búsqueda de rastros de vida. Sin embargo, son precisamente estos detalles los que permiten comprender cómo ha cambiado la superficie de Marte en las últimas épocas. Las megarrizaduras son una especie de crónica de los vientos y procesos químicos que modelaron alguna vez el aspecto del planeta.
Además, la composición química y la resistencia del suelo marciano influyen directamente en el éxito de futuras misiones. La capacidad de los equipos para desplazarse sobre la arena determina no solo la seguridad de los rovers, sino también la posibilidad de extraer recursos in situ. Incluso el comportamiento del polvo alrededor del equipamiento no es un detalle menor: puede dañar los mecanismos o, por el contrario, convertirse en fuente de materiales valiosos.
En Honeyguide Perseverance no solo registraba datos: literalmente desvelaba capas de la historia marciana. Cada análisis, cada fotografía y espectrogramas acercan a los científicos a descubrir cómo Marte llegó a ser tal como lo vemos hoy. Y tal vez ese conocimiento algún día permita al ser humano pisar la superficie del Planeta Rojo sin temer por la tecnología ni por la vida.
Una mirada al pasado
Las megarripples no son únicamente hermosas formas del relieve. Son la clave para entender cómo cambiaron los vientos, cómo apareció y desapareció el agua, cómo se formaron las condiciones para la posible vida. Perseverance, al investigar estas estructuras enigmáticas, abre a la humanidad nuevos horizontes. Cada nueva imagen, cada análisis, es un paso más hacia el día en que Marte pueda ser llamado nuestro segundo hogar.
Por si no lo sabía, Perseverance es el sexto rover de la NASA que aterrizó en el cráter Jezero en febrero de 2021. Su misión principal es buscar indicios de vida antigua y recolectar muestras de suelo para su posterior envío a la Tierra. El vehículo está equipado con un conjunto único de instrumentos científicos que permiten realizar investigaciones exhaustivas de la atmósfera, el suelo y el clima de Marte. Durante los años de funcionamiento, Perseverance ya ha sido fuente de descubrimientos sensacionales que cambian nuestra comprensión del planeta rojo.











