
El jueves 11 de diciembre, un cohete Falcon 9 despegó desde el cosmódromo de Cabo Cañaveral en Florida, transportando a bordo 29 satélites Starlink. Este lanzamiento no solo representa un nuevo avance en el desarrollo de la red global de Internet, sino que también pasó a la historia como el intento número 300 de colocar un aparato en órbita en 2025 a nivel mundial. A las 17:01 hora del Este (22:01 GMT), el cohete partió desde la plataforma SLC-40 y, poco más de ocho minutos después, los satélites ya estaban en la órbita terrestre.
El grupo de satélites Starlink 6-90 se sumó a la gigantesca constelación orbital de SpaceX, que sigue creciendo mes a mes. Se esperaba que, aproximadamente una hora después del despegue, los aparatos ocuparan sus posiciones en la megaconstelación, brindando acceso a Internet en los rincones más remotos del planeta.
Éxito de la misión
La primera etapa del Falcon 9, conocida como Booster 1083, completó con éxito su misión número 16. Tras separarse, aterrizó suavemente en la plataforma autónoma “Just Read the Instructions”, ubicada en el océano Atlántico. Esta maniobra ya es habitual para SpaceX, pero en cada ocasión demuestra un alto nivel de perfección tecnológica y fiabilidad.
La red Starlink cuenta ahora con más de 10 000 satélites, de los cuales más de 9 100 están operativos y proporcionan conectividad. Gracias a este proyecto, millones de personas en todo el mundo tienen acceso a Internet de alta velocidad, incluso en regiones donde los proveedores tradicionales no pueden garantizar una conexión estable. Además, Starlink está introduciendo nuevos servicios, como la comunicación entre dispositivos móviles y satélites, así como WiFi para aerolíneas.
Récords y magnitud
El lanzamiento en Florida marcó la misión número 161 de Falcon 9 en lo que va del año y la número 606 en la historia de la compañía. Para la industria espacial mundial, este despegue supuso alcanzar una cifra redonda: 300 intentos orbitales solo en 2025. Este ritmo evidencia el papel cada vez más relevante de las empresas privadas en la exploración espacial y el desarrollo de nuevas tecnologías de comunicación.
SpaceX mantiene su liderazgo en cantidad de lanzamientos, y sus cohetes son cada vez más fiables y reutilizables. Cada nuevo despegue no es solo otro lote de satélites, sino también un paso hacia un acceso a Internet más asequible para poblaciones de distintos continentes.
Tecnología y futuro
La extensa constelación de Starlink ya ha transformado la percepción sobre las capacidades de la conectividad satelital. El servicio es demandado no solo en zonas rurales y de difícil acceso, sino también entre aerolíneas, navieras e incluso estructuras militares. En los próximos años, SpaceX planea aumentar la cantidad de satélites, ampliar la cobertura e incorporar nuevas funciones, incluyendo la comunicación directa entre teléfonos móviles y satélites en órbita.
Al mismo tiempo, la compañía trabaja en el perfeccionamiento de la tecnología de cohetes, reduciendo el costo de los lanzamientos y aumentando su frecuencia. Esto abre nuevas oportunidades para misiones comerciales y científicas, así como para el desarrollo de una infraestructura global de comunicaciones.
Por si no lo sabías, SpaceX es una empresa aeroespacial estadounidense fundada por Elon Musk en 2002. Fue la primera compañía privada en poner un cohete en órbita con éxito y luego recuperar su primera etapa para reutilizarla. El proyecto Starlink se lanzó en 2019 y ya se ha convertido en la mayor red de satélites del mundo, ofreciendo servicios de internet en decenas de países. La empresa también desarrolla el cohete superpesado Starship para vuelos interplanetarios y participa activamente en los programas de la NASA para la exploración de la Luna y Marte.











