
La suerte del transbordador espacial Discovery ha desatado una nueva ola de debates. Jared Isaacman, a quien Donald Trump ha nominado nuevamente para dirigir la NASA, expresó su disposición a facilitar el traslado de la famosa nave del museo del Smithsonian en Virginia al Centro Johnson en Houston. Así lo anunció el senador John Cornyn de Texas, uno de los principales impulsores de esta iniciativa.
El lunes 1 de diciembre, Cornyn se reunió con Isaacman, multimillonario y fundador de la empresa Shift4, también conocido como astronauta privado y participante en misiones de SpaceX. Durante la conversación se abordaron temas como el fortalecimiento de la posición de Estados Unidos en el espacio, la competencia con China y otros países, así como el papel de Houston como centro de los programas espaciales tripulados. Según el senador, Isaacman prometió cumplir con la nueva ley que prevé el traslado del Discovery a Texas.
El Discovery es el transbordador estadounidense más ‘trabajador’, con 39 vuelos entre 1984 y 2011. Tras el final del programa de transbordadores, las naves se repartieron entre museos de EE.UU. para preservar la memoria de los logros de la astronáutica estadounidense. Discovery quedó en el Museo Nacional del Aire y el Espacio del Smithsonian en Virginia, mientras que el Centro Johnson en Houston se quedó sin su propio orbitador, lo que generó malestar entre políticos texanos.
La ley y el dinero
En abril, los senadores Cornyn y Ted Cruz presentaron un proyecto de ley que obliga a la NASA a devolver el Discovery a Houston. Aunque inicialmente el documento no fue aprobado por el comité, sus disposiciones se incluyeron en la amplia ley ‘One Big Beautiful Bill’, firmada por Trump el 4 de julio. La ley prevé una financiación de 85 millones de dólares para el transporte del transbordador y la construcción de un nuevo pabellón para su exhibición.
Sin embargo, la iniciativa sigue generando controversia. Representantes del Instituto Smithsonian afirman que el Discovery ahora pertenece al museo y que las autoridades federales no pueden simplemente llevarse la nave. Además, el museo teme que transportar una nave de 37 metros de largo y casi 24 metros de envergadura requiera desmontarla parcialmente, lo que dañaría su valor histórico.
El Instituto Smithsonian también estima que los costos de traslado del Discovery son significativamente superiores a lo previsto en la ley: según sus cálculos, serían necesarios entre 120 y 150 millones de dólares. Los senadores, por su parte, insisten en que el transbordador debe trasladarse a Houston íntegro, sin ser desmontado.
Política y espacio
Isaacman, como candidato a dirigir la NASA, podría desempeñar un papel clave en la implementación de este plan. En los próximos días, el comité del Senado sobre ciencia, comercio y transporte examinará su candidatura. No es la primera vez que Isaacman busca el puesto: en enero de 2024, Trump ya lo había nominado, pero luego retiró inesperadamente su nombre. En noviembre, el nombre de Isaacman volvió a aparecer entre los candidatos.
La situación del Discovery se ha convertido en tema de intensos debates entre quienes defienden el regreso del transbordador a Texas y quienes abogan por la preservación del patrimonio museístico. Para Houston, sede del Centro de Control de Vuelos Tripulados de la NASA, el retorno del Discovery simbolizaría una restitución histórica. Para el museo en Virginia, supondría la pérdida de una pieza única que atrae a miles de visitantes cada año.
Contexto histórico
Tras el cierre del programa de transbordadores en 2011, las cuatro naves que sobrevivieron fueron distribuidas entre diferentes museos de Estados Unidos. La nave experimental Enterprise fue enviada a Nueva York, Atlantis a Florida, Endeavour a Los Ángeles y Discovery a Virginia. Otros dos transbordadores, Challenger y Columbia, se perdieron en accidentes que costaron la vida a 14 astronautas.
La decisión de ubicar el Discovery en el Museo Smithsonian generó descontento en Texas, donde muchos consideran que Houston merece este símbolo de la exploración espacial estadounidense. Los senadores Cornyn y Cruz han subrayado en varias ocasiones que el Centro Johnson fue y sigue siendo el corazón de los programas espaciales tripulados de Estados Unidos.
Ahora que el destino del Discovery vuelve a estar en el centro del debate, el enfrentamiento entre el museo y los políticos se intensifica. La decisión final dependerá de la posición de la nueva dirección de la NASA y de las próximas acciones del Congreso.
Si no lo sabías, Jared Isaacman es un empresario, fundador de Shift4 y uno de los pocos astronautas privados que han viajado a la órbita con SpaceX. En 2021 y 2022 lideró dos misiones privadas a bordo de las naves Crew Dragon. Isaacman es conocido por su apoyo al desarrollo de la industria espacial privada y por su participación activa en proyectos benéficos relacionados con la ciencia y la educación.












