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Autopista de pago con atascos y sin descuentos ciudadanos de Asturias exigen sanciones al operador de la AP-66

Pagan el peaje más alto por una autopista llena de obras y restricciones

Los asturianos denuncian en masa las tarifas excesivas de la AP-66 Los consumidores exigen una investigación y sanciones al operador Las autoridades prometen intervenir para defender los intereses de los ciudadanos

En Asturias estalla un escándalo en torno a la autopista de peaje AP-66, que conecta la región con Castilla y León. Miles de conductores están indignados: a pesar de las importantes obras y restricciones de tráfico, la concesionaria Aucalsa sigue cobrando la tarifa completa. La situación se intensifica: los usuarios exigen justicia y las autoridades prometen intervenir.

Desde principios de año, las tarifas de la autopista se han incrementado nuevamente. Para los turismos, el trayecto completo cuesta ahora 16,20 euros, es decir, 60 céntimos más que antes. Los conductores de autobuses y algunos camiones pagan 11,70 euros, mientras que para los vehículos pesados la suma alcanza los 15,05 euros. Al mismo tiempo, las obras iniciadas tras el derrumbe de un talud en noviembre de 2024 han complicado seriamente la circulación: atascos, carriles reducidos, desvíos temporales. Sin embargo, nadie ha recibido descuentos ni compensaciones.

Descontento generalizado

La situación ha provocado una verdadera avalancha de quejas. La Unión de Consumidores de Asturias (UCE-Asturias) abrió un registro especial para recoger reclamaciones, y en poco tiempo más de 3.000 personas se han sumado. La gente está indignada: consideran injusto pagar por un servicio que no se presta en su totalidad. Muchos creen que la concesionaria simplemente se está lucrando con los problemas de la autopista.

El presidente de la asociación, Dacio Alonso, denuncia que Aucalsa vulnera los derechos de los usuarios al cobrar la tarifa completa por circular en una autopista donde el tráfico está restringido y el servicio no cumple con los estándares. Exige que las autoridades regionales abran una investigación y apliquen la multa máxima de 100.000 euros a la empresa, incrementando la sanción varias veces si se demuestra que ha obtenido ingresos ilegales.

Batalla legal

Las autoridades de Asturias ya han declarado que vigilan de cerca la situación. El departamento regional de Consumo tiene previsto colaborar con sus homólogos de Castilla y León, ya que los peajes se encuentran en esa comunidad y muchos consideran que allí se produce la infracción. El posible abuso por parte de la concesionaria de la autopista también se debate a nivel ministerial.

Los consumidores reclaman no solo una multa, sino también la creación de una fiscalía especializada en defensa de los derechos de los usuarios en la región. Actualmente, Asturias carece de este órgano, y muchos opinan que por eso los intereses de los ciudadanos quedan desprotegidos. La asociación insiste en que se nombre un fiscal encargado de defender los derechos de los residentes ante los tribunales y vigilar el cumplimiento de la ley.

Perspectiva europea

El caso de la autopista de peaje AP-66 ya ha trascendido las fronteras de España. El año pasado, la Comisión Europea declaró ilegal la prórroga de la concesión a Aucalsa hasta 2050. Dicha prórroga se aprobó en el año 2000 y muchos consideran que permitió a la empresa obtener beneficios extraordinarios a costa de los usuarios. La legitimidad de esta extensión se debate también en otras regiones, como Galicia, donde las autoridades locales exigen eliminar el peaje de una autopista similar.

En Asturias, el gobierno regional está dispuesto a llegar hasta el final. El consejero de Transportes, Alejandro Calvo, ya ha enviado solicitudes oficiales al Ministerio y a la Comisión Europea para participar en el proceso y aportar toda la documentación necesaria. Las autoridades sostienen que la prórroga de la concesión fue ilegal y debe ser anulada.

Presión sobre las operadoras

Mientras el ministerio no define una postura clara sobre las tarifas en medio de las obras viales, asociaciones ciudadanas y fuerzas políticas aumentan la presión sobre la operadora. En la región se ha creado un “Alianza de Infraestructuras”, un foro donde representantes empresariales, políticos y sociales buscan proteger los intereses de los vecinos y lograr condiciones más justas para el uso de la autopista.

Los usuarios no están dispuestos a rendirse. Exigen no solo una reducción de las tarifas durante las obras, sino también una revisión del sistema de concesiones. Muchos creen que, si no luchan ahora, la situación se repetirá en otras autopistas de peaje del país. El asunto ya ha superado los límites de una sola región: se ha convertido en un símbolo de la defensa de los derechos de los ciudadanos frente a las grandes empresas.

¿Qué pasará ahora?

Aún se desconoce cómo terminará esta historia. Pero una cosa está clara: los habitantes de Asturias no están dispuestos a aceptar la injusticia. Cuentan con el apoyo de las autoridades locales, abogados y organizaciones sociales. Por delante hay juicios, posibles sanciones e incluso una revisión de todo el sistema de autopistas de peaje en España. La cuestión es si las autoridades tendrán la determinación necesaria para llegar hasta el final.

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