
El gobierno de Cataluña ha anunciado la mayor convocatoria de los últimos años para construir casi dos mil viviendas de alquiler asequible. Sin embargo, en el epicentro mismo de la crisis habitacional —Barcelona— no se levantará ninguna nueva edificación dentro de este programa. La ciudad, tradicionalmente considerada el núcleo de los problemas de vivienda, ha quedado inesperadamente fuera del proyecto pese a la urgente necesidad de nuevos pisos.
Esta decisión ha sorprendido a los expertos del sector inmobiliario. Según ellos, la ausencia de parcelas en la capital catalana evidencia la incapacidad de las autoridades para ofrecer soluciones reales en la zona más conflictiva de la región. Mientras el gobierno catalán presenta la iniciativa como un gran avance, Barcelona, donde la situación es más crítica, no recibirá ni un solo metro cuadrado de nuevas viviendas bajo este esquema.
Una lógica desconcertante
El motivo de esta sorprendente exclusión se encuentra en los detalles del reglamento. Solo participarán en la convocatoria los terrenos previamente inscritos en el Registro de Suelo Público de Cataluña. Barcelona, pese a disponer de suelo municipal, no inscribió ningún terreno en este mecanismo. El ayuntamiento optó por impulsar sus propios proyectos, evitando la iniciativa conjunta del gobierno autonómico.
Como resultado, la capital de la autonomía quedó al margen y las nuevas viviendas se construirán en otros municipios. Este enfoque genera dudas: si el objetivo principal es reducir la presión sobre el mercado de alquiler, ¿por qué se deja de lado precisamente la ciudad donde esta presión es más fuerte?
Geografía de la distribución
Todo el concurso está dividido en cuatro grandes grupos, cada uno abarcando distintas zonas de Cataluña. El primer grupo incluye los suburbios de Barcelona y ciudades del Vallès Occidental, como Sant Adrià de Besòs, Santa Perpètua de Mogoda y Terrassa. Aquí está previsto construir cientos de viviendas, pero la propia Barcelona queda fuera de la lista.
El segundo grupo comprende Tarragona y Penedès, donde habrá nuevas viviendas en Cambrils, Tarragona, Vilafranca del Penedès y L’Arboç. El tercero reúne ciudades de Girona y la costa de la Costa Brava: Figueres, Girona, Lloret de Mar, Tossa de Mar y otras.
Fuera del epicentro
El cuarto grupo agrupa las zonas centrales y occidentales de Cataluña, así como parte del área metropolitana. En estas áreas, las nuevas viviendas se levantarán en Vilanova del Camí, Torelló, Centelles, Tàrrega, Vilagrassa, La Seu d’Urgell, Abrera y Esplugues de Llobregat.
En total, 37 solares se han repartido entre 23 municipios donde la demanda de alquiler está oficialmente reconocida como alta. Sin embargo, el principal actor del mercado, Barcelona, no ha recibido ningún proyecto. Esta decisión ya ha generado una oleada de críticas de expertos, quienes consideran que, sin la participación de la capital, el impacto del programa será limitado.
La paradoja del enfoque
El nuevo esquema es sencillo: los municipios ceden terrenos, y organizaciones privadas o sin ánimo de lucro construyen y gestionan viviendas a precios fijos, obteniendo concesiones a largo plazo. Las autoridades confían en que este sistema permita aumentar rápidamente la oferta de vivienda asequible. Sin embargo, la ausencia de Barcelona en la lista pone en duda la eficacia de toda la iniciativa.
Mientras la ciudad desarrolla sus propios proyectos, el resto de Cataluña aprovecha la oportunidad de nuevas viviendas. Pero precisamente donde el problema es más grave, la situación no cambia. Expertos alertan: sin una implicación significativa de Barcelona, cualquier intento de estabilizar el mercado será solo parcial.
Cabe recordar que Barcelona lleva años siendo el punto más problemático del mapa de vivienda en Cataluña. Alquilar o comprar una casa aquí sigue siendo inaccesible para la mayoría, y la demanda de pisos sociales supera constantemente la oferta. A pesar de ello, la ciudad optó por no participar en el concurso general, centrando sus esfuerzos en iniciativas propias y acuerdos individuales con promotores.











