
La tarde en Cataluña se convirtió en una verdadera tragedia para los pasajeros del tren de cercanías Rodalies de la línea R4. En la zona de Gelida (Barcelona), el tren chocó de manera repentina contra un muro derrumbado sobre las vías y descarriló. El maquinista falleció en el acto y al menos quince pasajeros resultaron heridos, cuatro de ellos de gravedad. En total, 37 personas viajaban en el tren. Los hechos se desarrollaron rápidamente y las consecuencias fueron devastadoras.
La causa del accidente fueron las fuertes lluvias que azotaron Cataluña y provocaron múltiples incidentes en las líneas ferroviarias de la región. En el momento del suceso, el tren se dirigía hacia Manresa cuando un gran tramo de un muro de contención se desplomó justo delante del convoy. El impacto afectó al primer vagón, que quedó completamente deformado, y los vagones delanteros sufrieron graves daños. Los pasajeros quedaron atrapados entre hierros retorcidos y cristales rotos.
Operativo de emergencia
Bomberos y equipos de rescate llegaron rápidamente al lugar del accidente. Para atender la emergencia, se movilizaron 70 miembros del servicio de emergencias. Uno de los pasajeros tuvo que ser rescatado de entre los escombros utilizando equipo especializado, dada la magnitud de los daños en el vagón. Los rescatistas y la policía crearon inmediatamente una zona de seguridad para evitar nuevos derrumbes y comenzaron a reforzar tanto el tren como los restos del muro.
Los heridos fueron evacuados y entregados a los servicios médicos. Las ambulancias trabajaban al límite de su capacidad, ya que cada minuto era crucial. Reinaba una atmósfera de caos y preocupación: la gente buscaba desesperadamente a sus familiares, mientras los ferroviarios intentaban entender cómo pudo ocurrir lo sucedido. Las autoridades decidieron suspender por completo la circulación de trenes de Rodalies en Cataluña hasta esclarecer las causas y revisar el estado de la infraestructura.
Cadena de incidentes
Este incidente no fue el único del día. Ese mismo día, otro tren de Rodalies, en la línea R1, descarriló entre las estaciones de Blanes y Maçanet de la Selva (Girona) debido a una roca que quedó en las vías tras un desprendimiento de tierras. Por suerte, en ese caso no hubo heridos, pero la situación evidenció que la red ferroviaria regional no estaba preparada para enfrentar los embates de la naturaleza.
El sindicato de maquinistas exigió la suspensión inmediata de todos los trenes de Rodalies hasta que se eliminen los riesgos. La empresa ferroviaria Adif anunció la interrupción temporal del servicio y prometió reanudarlo solo después de revisar por completo las vías y eliminar todos los obstáculos. Se ofrecieron rutas alternativas a los pasajeros, pero muchos se encontraron en una situación complicada, sin saber cómo regresar a casa.
Consecuencias del temporal
Cataluña se ha visto estos días bajo el azote de fuertes lluvias que han paralizado prácticamente el sistema de transporte. Las líneas ferroviarias en la provincia de Girona resultaron especialmente afectadas: en algunos tramos, los árboles cayeron directamente sobre las vías y los desprendimientos bloquearon el paso. En la línea R11, entre Maçanet Massanes y Figueres, la caída de un árbol obligó a suspender por completo el tráfico ferroviario y a habilitar un servicio de autobuses. Los pasajeros tuvieron que esperar información, mientras que los operarios ferroviarios trabajaban sin descanso para despejar las vías.
En la zona de Gelida, donde ocurrió la principal tragedia, las consecuencias de las lluvias fueron especialmente devastadoras. Un muro de contención, incapaz de soportar la presión del agua, colapsó en el peor momento: justo cuando pasaba un tren de pasajeros. Esta coincidencia resultó fatal para el maquinista y provocó heridas graves a decenas de personas.
Alteraciones en el tráfico
El tráfico ferroviario en uno de los corredores más transitados, Llobregat-Anoia, quedó completamente paralizado. Los trenes que circulaban por esta ruta tuvieron que detenerse o modificar su recorrido, y los pasajeros buscar alternativas para llegar a su destino. En las redes sociales proliferaron publicaciones sobre retrasos, cancelaciones y cambios de horario. Los usuarios se quejaban por la falta de información y el caos en las estaciones.
Las autoridades prometieron restablecer el tráfico solo después de una inspección completa del estado de las vías y la eliminación de todas las consecuencias del temporal. Sin embargo, ya es evidente que la infraestructura no resistió la prueba del clima, y las secuelas seguirán afectando la vida en la región durante mucho tiempo. Cataluña vuelve a estar en el centro de la atención debido a una tragedia que, quizás, podría haberse evitado con un control más riguroso sobre el estado de los objetos ferroviarios.












