
En Madrid ha estallado un escándalo en torno al pintor de 71 años, Miguel González, quien en los últimos ocho años ha conseguido un número récord de contratos de obras en el hospital Ramón y Cajal. Desde 2016, su empresa ha firmado 1.641 contratos por un total de 4,7 millones de euros. Todos estos acuerdos se formalizaron como contratos menores, lo que permitió evitar la licitación pública.
González es el propietario de la empresa Pinturas Rosell, antes conocida como Pinturas Miguel González. Afirma que lleva colaborando con el hospital unos treinta años y que su compañía realiza trabajos habituales: pintura de instalaciones, reparación de goteras, renovación de baños y bordillos. A pesar de contar con una plantilla reducida — actualmente tiene solo 11 empleados — los encargos procedentes del hospital han sido constantes y de gran volumen.
El sistema de contratos
En España, los contratos menores están destinados a obras urgentes o de poca cuantía y no deben superar los 15.000 euros. Si la cantidad es superior, se exige concurso público. Sin embargo, en el caso de González, los encargos a menudo se dividían en numerosos contratos pequeños. Por ejemplo, solo en diez días de julio de 2021, su empresa recibió 59 contratos por un total superior a 62.000 euros.
Expertos en contratación pública consideran que este tipo de práctica podría ser una infracción legal. En su opinión, fraccionar grandes encargos en contratos menores permite eludir los procedimientos obligatorios y excluye a otras empresas de la competencia. Esto genera dudas sobre la transparencia y la honestidad en la gestión de los fondos públicos.
Reacciones y consecuencias
Las dudas sobre el sistema de adquisiciones surgieron no solo entre los especialistas, sino también entre las organizaciones sociales. En particular, representantes de Audita Sanidad afirmaron que en el sistema de salud de Madrid casi todos los contratos se otorgan mediante un procedimiento simplificado. En los últimos años, se han firmado alrededor de 400 mil de estos contratos, con un valor total estimado entre 800 y 900 millones de euros.
Las autoridades de la región informaron que en 2024 comenzaron a cambiar las reglas para la selección de contratistas en el hospital Ramón y Cajal. Según sus declaraciones, el objetivo es reducir el número de contratos menores y hacer el proceso más transparente. Sin embargo, aún no está claro si estas medidas llevarán a cambios reales.
Opinión personal
El propio Miguel González cuenta que empezó a trabajar con el hospital tras ganar un concurso público en los años noventa. Durante la pandemia, su empresa recibió un importante encargo urgente de un millón de euros para la reforma y pintura de la nueva unidad de cuidados intensivos. Ahora admite que está cansado de los encargos constantes y sueña con jubilarse. Según dice, ya no tiene interés en seguir colaborando con el hospital.
La historia de González ha dado lugar a debates, no solo en círculos profesionales, sino también entre los ciudadanos de Madrid. Muchos se preguntan cómo un solo pintor pudo obtener tantos contratos y por qué el sistema de adquisiciones lo permitió.












