
El descubrimiento de una red de plantaciones ilegales de droga en una vivienda de Villaverde, Madrid, ha encendido las alarmas entre los vecinos de la capital. La operación policial reveló cómo grupos criminales aprovechan pisos comunes para cultivar marihuana, poniendo en riesgo la seguridad de los residentes y alterando la tranquilidad de barrios enteros. Este caso pone de relieve la vulnerabilidad de las comunidades urbanas ante el crimen organizado y la importancia de responder de manera oportuna a estas amenazas.
Operación en Villaverde
En el barrio de San Cristóbal, agentes de la Policía Nacional llevaron a cabo un amplio operativo para desmantelar trece plantaciones clandestinas de marihuana. Todas estaban situadas en el mismo bloque residencial de la calle Beniferri, en los números 28, 30 y 32. Según informa El Pais, el grupo criminal, compuesto por miembros de una misma familia, convirtió estos pisos en un auténtico centro de producción y procesamiento de droga. Cada uno de los lugares contaba con equipamiento de última generación y los integrantes de la red los apodaron internamente como “La Oficina”.
La policía señala que los delincuentes no se limitaron a un solo apartamento, sino que repartieron la producción entre varias viviendas para garantizar un flujo constante de mercancía. En algunos pisos vivían personas ajenas, obligadas a convivir con amenazas y miedo por la cercanía de los narcotraficantes. Durante la operación se efectuaron 16 registros, se incautaron 4.300 plantas de marihuana, 30 kilos de cogollos listos para el consumo, además de armas, munición, cuchillos, 5.000 euros en efectivo y todo el material necesario para el cultivo.
Estructura y dimensiones
La investigación comenzó en noviembre de 2024, cuando la policía detectó indicios de la actividad de un clan familiar especializado en la producción y distribución de marihuana. Los miembros del grupo repartían las tareas de manera precisa, utilizando viviendas en tres edificios contiguos. En estos inmuebles también residían personas no relacionadas con la actividad delictiva, quienes vivían bajo presión constante y amenazas.
Para garantizar una producción continua durante todo el año, los implicados dividieron las plantaciones en varias zonas, algunas de ellas acondicionadas como verdaderos búnkeres con estrictas medidas de seguridad. La inversión en equipamiento e infraestructuras alcanzó los 300.000 euros, lo que permitió mantener un alto nivel de producción y calidad. Según la policía, si toda la marihuana se hubiera vendido al por menor, los ingresos del grupo criminal podrían haber superado el millón de euros al año.
Detalles de la detención
Como resultado del operativo fueron detenidas cinco personas —tres mujeres y dos hombres—. Se les acusa de tráfico de drogas, tenencia ilícita de armas, pertenencia a organización criminal y robo de electricidad. Todos los detenidos ingresaron en prisión preventiva. Además del decomiso de drogas y armas, la policía procedió al embargo de cuentas bancarias, automóviles y ocho inmuebles vinculados a la actividad ilegal.
Según informa El Pais, la red criminal utilizaba tecnologías modernas para aumentar la eficiencia de la producción. En los apartamentos se instalaron sistemas de control climático, iluminación y riego automático, lo que permitía mantener condiciones óptimas para el cultivo de las plantas. La operación concluyó el 4 de febrero, cuando la policía realizó registros simultáneos en todas las viviendas implicadas y confiscó todo el material encontrado.
Contexto y casos similares
En los últimos años, en España se han incrementado los casos de uso de viviendas para establecer plantaciones clandestinas de drogas. En 2025, en Valencia, la policía también desmanteló una red de apartamentos adaptados para el cultivo de marihuana, donde se detuvo a varias decenas de personas. En Barcelona, en 2024, una operación similar resultó en la incautación de más de 5.000 plantas y el arresto de los organizadores. Estos acontecimientos resaltan la necesidad de un control constante sobre el parque de viviendas y el refuerzo de las medidas contra el tráfico ilegal de drogas. Según información de RUSSPAIN.com, las autoridades están considerando endurecer las penas para este tipo de delitos y fortalecer la colaboración entre la policía y los residentes de las ciudades.












