
En los próximos años, el aeropuerto de Málaga (Aeropuerto de Málaga-Costa del Sol) vivirá una auténtica revolución. Para 2028, comenzarán las obras de ampliación que prometen transformar por completo la imagen habitual de la puerta aérea de la Costa del Sol. El proyecto cuenta con un presupuesto de 1.500 millones de euros, una cifra comparable al presupuesto de ciudades enteras. El objetivo no es solo aumentar la capacidad, sino convertir el aeropuerto en uno de los más modernos y cómodos de Europa.
Actualmente, los terminales de Málaga reciben unos 25 millones de personas al año. Tras la finalización de todas las fases de la remodelación, esta cifra debería aumentar hasta los 36 millones. Para comparar: hace solo 15 años, aquí se atendían apenas 12 millones de pasajeros. El crecimiento es impresionante y los nuevos planes resultan realmente ambiciosos.
¿Qué cambiará? Nuevos terminales y mayor confort
Como parte de la modernización, la superficie de los terminales casi se duplicará, pasando de 80 a 140 mil metros cuadrados. La antigua zona del primer terminal y dos muelles serán demolidos, dando paso a un complejo moderno para vuelos fuera del espacio Schengen. El número de pasarelas de embarque aumentará de 26 a 48, lo que permitirá un acceso más rápido y cómodo a los aviones.
Se prestará especial atención al confort: se crearán nuevas zonas de espera, se ampliarán las salas VIP y aumentará la superficie de las tiendas y restaurantes. En las horas punta, cuando actualmente se forman largas colas, la situación debería mejorar notablemente. Durante los meses de verano, más de 92.000 personas pasan diariamente por el aeropuerto, y las nuevas tecnologías —como el autoservicio automático de equipaje y los sistemas biométricos— ayudarán a gestionar este flujo.
Infraestructura, ecología y nuevas rutas
Una parte fundamental del proyecto es mejorar la accesibilidad del transporte. En los últimos años, las vías de acceso al aeropuerto suelen saturarse, especialmente en verano. Las autoridades prometen finalmente poner en marcha el proyecto de entrada norte, que lleva dos décadas en discusión. También está prevista la ampliación de los aparcamientos y la modernización de las zonas circundantes.
En materia ecológica, el aeropuerto apuesta por su propia central solar, que cubrirá todas sus necesidades energéticas. Actualmente ya solo se utiliza electricidad “verde”, pero en el futuro será generada íntegramente en el lugar. Además, la flota de vehículos de servicio pasará a ser completamente eléctrica.
Perspectivas internacionales y nuevos horizontes
Tras la finalización de las obras de remodelación, Málaga podrá recibir más vuelos de larga distancia. La llegada de nuevos aviones con mayor autonomía de vuelo abre la puerta a rutas directas hacia América, Oriente Medio y el norte de África. Actualmente, el 80% de los pasajeros viajan dentro de Europa, pero en los próximos años la oferta de destinos se ampliará considerablemente.
Ya este invierno, el aeropuerto conectará Málaga con 135 destinos en 34 países. El número de vuelos y plazas disponibles sigue creciendo, y las nuevas tecnologías permitirán atender a más viajeros sin sacrificar la calidad del servicio. Las autoridades de Andalucía incluso evalúan crear su propia empresa gestora para los aeropuertos de la región, buscando aumentar la eficiencia y la flexibilidad de la gestión.
Por ahora, el proyecto se encuentra en fase de aprobación y desarrollo, aunque los primeros contratos de soporte técnico ya han sido firmados. En los próximos años, Málaga podría convertirse no solo en el principal centro turístico del sur de España, sino también en uno de los aeropuertos más avanzados de Europa. Será interesante seguir este proceso para quienes aman viajar y valoran la comodidad.











