
Han pasado cinco años desde que el rey emérito Juan Carlos I, en una carta dirigida a su hijo Felipe VI, anunció su traslado a Abu Dabi. Esta decisión fue presentada como una medida necesaria para proteger la monarquía de las consecuencias de sus asuntos personales. Hoy, tras la publicación de sus memorias tituladas «Reconciliación», la posibilidad del regreso del antiguo monarca a suelo español parece más real que nunca. En el libro, escrito a sus 87 años, el padre del actual rey reflexiona sobre su legado democrático y no oculta la profunda añoranza que siente por su país, especialmente en este momento en que España celebra el medio siglo de la monarquía parlamentaria.
Aunque las últimas visitas de Juan Carlos a España se han centrado en la localidad gallega de Sanxenxo, donde se ha hospedado en casa de su amigo cercano Pedro Campos, es la capital la que se perfila como posible residencia permanente. Según la información disponible, ya existe una propuesta concreta sobre la mesa. Durante uno de sus viajes discretos a España, realizado hace menos de tres meses, un allegado de su entorno más próximo le ofreció una gran finca en las afueras de Madrid. Esta residencia, situada cerca del palacio de la Zarzuela, está equipada con los sistemas de seguridad más avanzados, lo que garantizaría la máxima privacidad del rey emérito en caso de que decida instalarse allí.
No obstante, un posible regreso está rodeado de numerosas dificultades y dista mucho de ser una decisión definitiva. La última palabra no le pertenece a él. Se informa que Juan Carlos no quiere precipitar los acontecimientos, y prefiere esperar el momento adecuado, que sea satisfactorio tanto para su hijo, el rey Felipe VI, como para el actual gobierno. La postura de las autoridades desempeña un papel clave en este delicado asunto. La oferta de una residencia sigue en pie, pero el camino hacia su aceptación requiere de una diplomacia política y familiar cautelosa.
En sus memorias, el exjefe de Estado escribe con franqueza sobre su profundo deseo de regresar a casa. «No imaginé que cinco años después… aún seguiría en Abu Dabi», lamenta. Relata días marcados por la «tristeza y el vacío», una vida sin perspectivas claras y en constante incertidumbre acerca de su futuro. «Ahora estoy lejos de mi tierra natal, pero mi corazón sigue unido a ella», confiesa en el libro.
Mientras tanto, los rumores sobre otros posibles lugares de residencia no han cesado todo este tiempo. Durante un tiempo se mencionó Portugal como su nuevo hogar, considerando sus vínculos estrechos y la presencia de amigos en el país vecino. Sin embargo, fuentes cercanas a la familia real descartaron categóricamente esta información. Las especulaciones sobre un traslado a Suiza, concretamente a Ginebra, donde podría estar cerca de su hija, la infanta Cristina, fueron más persistentes. El atractivo régimen fiscal del país también se mencionaba como un argumento de peso. Pero, por ahora, todo esto sigue siendo mero rumor. La única información confirmada es su permanencia en Abu Dabi, donde la compañía de su nieto Froilán es su único consuelo ante la añoranza por España.
Cabe recordar que Juan Carlos I fue rey de España desde 1975 hasta 2014 y desempeñó un papel clave en la transición del país de la dictadura de Franco a la democracia. Su popularidad comenzó a decaer en los últimos años de su reinado debido a una serie de escándalos, incluida una controvertida cacería de elefantes en Botsuana y acusaciones de irregularidades financieras. En 2014 abdicó en favor de su hijo Felipe VI. En agosto de 2020, en medio de nuevas investigaciones sobre sus finanzas, Juan Carlos abandonó España y se estableció en los Emiratos Árabes Unidos, conservando el título de rey emérito.












