
En Cataluña vuelven a surgir debates en torno al mercado inmobiliario. Esta vez, se discute la idea de prohibir temporalmente la adquisición de pisos con fines de inversión, con el objetivo de frenar el aumento de precios y proteger a los residentes locales del desplazamiento. El tema se ha vuelto especialmente relevante después de que, en algunas zonas de Barcelona, el precio de la vivienda se haya multiplicado, y la mayoría de las operaciones se realicen en efectivo.
Un análisis jurídico, encargado por el plan estratégico de Barcelona, confirma que restringir la compra de viviendas únicamente para uso propio es posible bajo la legislación vigente. Los expertos citan decisiones del Tribunal Constitucional que ya han permitido intervenir en el mercado de alquiler. Ahora, se propone extender estas medidas también a las transacciones de compraventa, pero solo en las zonas donde la situación es especialmente tensa y por un periodo limitado.
En los círculos políticos de Barcelona, la idea ha recibido el apoyo de partidos de izquierda y algunos grupos municipales. Se inspiran en la experiencia de Ámsterdam, donde ya existen restricciones similares en varios barrios. Las autoridades locales aún no han publicado su propio análisis, pero el debate está en pleno auge.
La esencia de la medida propuesta es permitir la compra de vivienda únicamente para residencia propia durante un periodo de cinco a siete años o para familiares cercanos. Para casas completas, se propone mantener las tarifas de alquiler vigentes para los actuales inquilinos. Dependiendo del nivel de gobierno, estas restricciones pueden aplicarse a nivel estatal, regional o municipal. En Cataluña ya existen leyes que obligan a mantener la cohesión social y evitar el desplazamiento de los residentes.
En los últimos años, las autoridades españolas han adoptado en varias ocasiones medidas de emergencia para proteger a los ciudadanos: desde leyes contra los desalojos hasta la regulación del alquiler. Ahora, la agenda incluye nuevos pasos que pueden cambiar las reglas del mercado inmobiliario. La pregunta es si existirá la suficiente voluntad política para llevarlos a cabo.












