
En marzo, Durango vive un acontecimiento que marca la vida de toda la región. El centro histórico de la ciudad se transforma por completo: artesanos, productores locales y miles de visitantes llegan aquí. Para los habitantes y visitantes del País Vasco, no es sólo una feria—es una oportunidad para presenciar cómo tradición y modernidad se funden en un mismo espacio, convirtiendo la ciudad durante unos días en el punto de encuentro de todo el entorno.
Tres días que lo cambian todo
Del 13 al 15 de marzo, las calles de Durango se llenan de bullicio, música y aromas irresistibles. Durante estas fechas se celebra uno de los mercados más emblemáticos del norte de España. Según El Confidencial, cada año acuden unas 35.000 personas. El evento forma parte del calendario cultural de Bizkaia desde hace tiempo y atrae no sólo a vecinos, sino también a turistas de otras regiones.
El mercado ocupa todo el casco antiguo, donde hay más de cien puestos. Se venden artículos de cuero, madera, cerámica, textiles y productos de la zona. El ambiente evoca otros tiempos: calles empedradas, fachadas históricas, música y espectáculos callejeros crean la sensación de un viaje al pasado.
La ciudad y su historia
Durango es una ciudad con un pasado rico. Su centro histórico mantiene la estructura medieval, y monumentos como el Arco de Santa Ana (Arco de Santa Ana) y la basílica de Santa María de Uribarri (Santa María de Uribarri) recuerdan la tradición comercial y el patrimonio cultural. En la fachada del ayuntamiento pueden verse coloridos azulejos que simbolizan la reconstrucción de la ciudad tras los estragos de la guerra civil.
Un lugar destacado lo ocupa el Palacio de Lariz (Torre de Lariz), donde en el siglo XV se alojó Isabel la Católica. A pocos minutos a pie del centro se encuentra el parque Urkiola (Urkiola), ideal para pasear y descubrir la naturaleza de la región.
Sabor y ambiente
La gastronomía es una parte esencial de la celebración. En el mercado y en los bares cercanos se pueden probar platos tradicionales: una gran variedad de pintxos, bacalao a la vizcaína, tartas caseras. Por la noche, las calles se llenan de gente que va de un local a otro, disfrutando del ambiente y la compañía.
Llegar a Durango es sencillo: desde Bilbao el trayecto dura poco más de media hora y el transporte público conecta la ciudad con los principales municipios de la zona. Para comodidad de los visitantes, se han habilitado zonas de aparcamiento especiales fuera del centro.
Turismo y nuevos formatos
En los últimos años, en España ha crecido notablemente el interés por las fiestas y mercados locales. Estos eventos se han convertido no solo en una excusa para viajar, sino también en una forma de apoyar a los productores y artesanos locales. En febrero se observaron cambios similares en Madrid, Barcelona y Sevilla, donde los programas culturales y gastronómicos sorprendieron por su magnitud y nuevos formatos — así lo contó russpain.com.
Según los organizadores, el mercado de Durango no es solo un espacio de comercio, sino también una oportunidad para conocer la historia de la ciudad, su arquitectura y naturaleza. Muchos visitantes combinan la feria con paseos por las calles antiguas y excursiones por los alrededores.
En los últimos años, en España han surgido cada vez más nuevos formatos de fiestas urbanas donde las tradiciones se combinan con el entretenimiento moderno. Por ejemplo, en Cataluña, en marzo se celebra un festival que convierte las calles en un campamento romano con talleres y desfiles. En Asturias son populares las ferias dedicadas a la mística y la artesanía. Este tipo de eventos se ha convertido en una parte importante de la vida cultural y atrae la atención no solo de los residentes locales, sino también de turistas de todo el país.












