
En pleno corazón de Madrid comienza la esperada remodelación de la Plaza de Jacinto Benavente. Este lugar, que muchos vecinos consideraban el más incómodo y caótico del centro, pronto cambiará por completo. El Ayuntamiento ha aprobado un proyecto que promete transformar este espacio en una zona moderna y agradable para los peatones.
La plaza era conocida desde hace tiempo por su conglomerado de elementos: aparcamiento, cafeterías con terrazas, paradas de autobús, estatuas, servicio de alquiler de bicicletas y mercados temporales compartían espacio, generando una sensación de desorden e impidiendo el paso fluido. Los peatones eran los más afectados, obligados a sortear coches para acceder al centro o al famoso Barrio de las Letras.
Un nuevo concepto
Las obras comenzarán en los próximos meses y finalizarán en la primavera de 2027. La superficie total de la reforma es de 10.000 metros cuadrados. Además de la plaza, la intervención alcanzará las calles adyacentes: Carretas, de la Bolsa, Atocha, Concepción Jerónima y Doctor Cortezo. El Ayuntamiento destina a este proyecto 9,5 millones de euros.
El principal objetivo es ampliar el espacio peatonal y restringir el tráfico de vehículos. Tras la remodelación, solo el transporte público y algunos vehículos autorizados podrán circular por la plaza, y únicamente en dirección a la calle de la Cruz.
Una de las principales novedades será la creación de una ladera verde que conectará el nivel de la calle con la primera planta subterránea del aparcamiento. En este espacio se plantará un jardín con árboles y arbustos, y se habilitará un moderno centro de movilidad sostenible. Para mayor comodidad de vecinos y visitantes, se instalarán una escalera con carril bici y un ascensor.
Aparcamiento y transporte
El proyecto contempla una reorganización completa de los accesos de entrada y salida al aparcamiento subterráneo. Ahora la entrada será únicamente por la calle Doctor Cortezo y la salida se realizará por Concepción Jerónima. El acceso desde la calle Atocha será cerrado. Además, se renovarán las dos rampas restantes y se llevará a cabo una rehabilitación integral de toda la estructura del aparcamiento, que desde hace tiempo requiere mejoras.
El tráfico de vehículos se mantendrá en las calles Atocha, Concepción Jerónima y Doctor Cortezo, pero para mejorar la seguridad peatonal se instalarán bordillos elevados. La parada de autobús situada dentro de la plaza se trasladará a una nueva ubicación.
Zona peatonal
Tras la finalización de las obras, la plaza contará con más de 3.100 metros cuadrados dedicados por completo a peatones y zonas verdes. En el centro se instalará una gran pérgola de techo irregular que, además de proporcionar sombra, estará equipada con un sistema de pulverización de agua para refrescar el ambiente durante los meses calurosos.
Esta solución abordará dos objetivos a la vez: mejorará el microclima, ya que la existencia de un aparcamiento subterráneo impide plantar árboles en el centro, y además dará a la plaza una identidad reconocible. El Ayuntamiento destaca que los nuevos elementos harán que el espacio resulte más armonioso y accesible para todos.
Contexto histórico
El proyecto ya cuenta con la aprobación de la comisión local de patrimonio histórico. Es la etapa final de un amplio programa de renovación de las plazas centrales de Madrid. Anteriormente, las obras en la plaza de Matute y sus alrededores ya han finalizado, así como en la plaza Tirso de Molina, donde la remodelación está a punto de concluir.
Arquitectos y urbanistas llevaban tiempo insistiendo en la necesidad de replantear la plaza Jacinto Benavente. En su opinión, era necesario poner orden y dar prioridad a los peatones. Destacaban como ejemplo la exitosa reorganización de la Puerta del Sol, donde tras la remodelación todos los elementos se integraron de forma lógica en el espacio.
La voz de los vecinos
Durante años, los vecinos exigieron cambios. Según cuentan, la plaza no solo era poco atractiva, sino también incómoda: las terrazas de los bares ocupaban parte de la calzada, los árboles morían y los pasos de peatones eran demasiado estrechos y fragmentados. Las principales quejas se centraban en el mercado navideño, que convertía el centro de la plaza en un laberinto.
Ahora, los ciudadanos confían en que tras la remodelación, la plaza será realmente cómoda y atractiva, tanto para los residentes como para los visitantes.











