
En San Pedro del Pinatar, Murcia, la celebración de la Lotería Nacional este año estuvo marcada por una gran carga emocional. El motivo fue el recuerdo de Clive Arrindell, actor que durante años fue el rostro de la Lotería de Navidad y se convirtió en un símbolo de esperanza y suerte para millones de españoles. Su fallecimiento a finales del año pasado conmocionó a muchos, y la noticia de su muerte solo se ha hecho pública recientemente. Por eso, los organizadores decidieron dedicar parte de la tradicional fiesta a su memoria.
La administración local de lotería, conocida como El Perolo, es famosa por sus grandes celebraciones callejeras durante el sorteo. Esta vez, la calle Gabriel Cañadas volvió a llenarse de cientos de personas: pantallas gigantes, música, platos típicos, lluvia de confeti y brindis interminables por la suerte. Pero este año el ambiente fue especial: por primera vez se homenajeó a una persona que ya es parte de la cultura nacional.
Familiares y amigos
Al evento asistieron los allegados de Clive: su hermana Alison Stevenson y su amigo John Yapp. Para ambos fue su primer contacto con España, y quedaron impresionados por el cariño y la admiración que aquí se tiene por Arrindell. A pesar de que su última aparición en el anuncio de la Lotería fue en 2005, los españoles todavía lo reconocen por la calle y lo recuerdan con gratitud.
John Yapp pronunció un discurso en el que habló de Clive como una persona de gran corazón, apasionado admirador de The Beatles y experto en Shakespeare. Destacó que Arrindell siempre mantuvo una sinceridad juvenil y sabía disfrutar de los pequeños detalles. Según Yapp, el actor no solo era un símbolo de buena suerte, sino también un verdadero amigo para muchos de quienes lo conocieron personalmente.
Memoria y tradición
Un momento especial de la celebración fue la colocación de una piedra dorada en el llamado “paseo de la suerte” (paseo de la suerte) en honor a Clive. Esta tradición apareció hace unos años: cada vez que El Perolo entrega un gran premio, se añade una nueva piedra al paseo. Este año se añadieron tres de una vez — por el tercer premio y dos quintos premios, y una de ellas se dedicó a Arrindell.
Los asistentes compartieron recuerdos sobre cómo Clive se convirtió para ellos en el símbolo del milagro navideño. Muchos contaron que, incluso años después de su aparición en la publicidad, seguían reconociéndolo por las calles de Londres y le pedían sacarse fotos. Los turistas españoles que lo encontraban en el extranjero siempre recordaban la lotería y le agradecían por los momentos de felicidad.
La leyenda de la lotería
Clive Arrindell pasó a formar parte de la cultura española gracias a su papel en los anuncios televisivos que se emitieron entre 1998 y 2005. Su imagen — un hombre calvo con una sonrisa enigmática — se asoció con la espera del milagro y la fe en la suerte. Para muchos españoles no fue solo un actor, sino un auténtico talismán que traía alegría al hogar en vísperas de Navidad.
Este año, la festividad en San Pedro del Pinatar no solo fue una celebración más, sino también un recordatorio de cómo una persona puede convertirse en parte de la historia nacional. El recuerdo de Clive Arrindell permanecerá en el corazón de los españoles durante muchos años.












