
En Valencia estalló un nuevo conflicto en torno al alquiler turístico de pisos. Las asociaciones vecinales han solicitado a las autoridades regionales que excluyan del registro oficial casi todos los apartamentos destinados a estancias cortas. El motivo es la falta, en la mayoría de los casos, del código de identificación obligatorio, que será exigido a partir de julio de 2025.
Según los representantes vecinales, de los casi seis mil pisos registrados, solo unos trescientos cumplen con los nuevos requisitos. El resto carece del código necesario o utiliza números duplicados, lo que genera sospechas de posibles fraudes. Los activistas consideran que esta situación crea un caos en el mercado de alquiler y dificulta el control del flujo turístico.
Los vecinos de Valencia están preocupados porque, tras los cambios legislativos adoptados en el verano de 2024, muchas viviendas que antes eran residenciales ahora se alquilan a turistas sin la supervisión adecuada. Esto provoca que los residentes tengan cada vez más dificultades para acceder a viviendas asequibles y que bloques enteros se conviertan en pequeños hoteles. El problema es especialmente grave en el centro de la ciudad, donde la llegada de turistas se mantiene durante todo el año.
Las asociaciones señalan que las nuevas normas buscaban garantizar transparencia y adecuación a los estándares europeos. Sin embargo, en la práctica, muchos propietarios encontraron resquicios legales para eludir los requisitos. Como resultado, en el registro aparecen inmuebles que no solo carecen de la documentación necesaria, sino que también incumplen las normas urbanísticas. Por ejemplo, algunos apartamentos están ubicados en edificios residenciales donde el alquiler turístico está prohibido según el plan urbanístico.
Problemas de control y consecuencias para el mercado de la vivienda
La situación se agrava porque la falta de un criterio unificado de registro permite que arrendadores poco responsables ofrezcan sus pisos en plataformas populares sin temor a sanciones. Esto no solo debilita la confianza en el sistema, sino que también crea condiciones desiguales para quienes cumplen la ley. Como consecuencia, resultan perjudicados tanto vecinos como turistas, que pueden enfrentarse a problemas inesperados al momento del alojamiento.
Las autoridades de la región ya han recibido solicitudes para revisar la legislación vigente y reforzar el control sobre el mercado de alquileres de corta duración. Diversos colectivos insisten en que solo permanezcan en el registro aquellos inmuebles que hayan superado todas las inspecciones y obtenido un número de registro único. A su parecer, esto contribuirá a poner orden y a reducir la tensión social en la ciudad.
¿Qué le espera al mercado del alquiler en el corto plazo?
Por ahora, las autoridades prometen estudiar las propuestas de los vecinos y auditar el registro actual. No se descarta que en los próximos meses miles de pisos sean excluidos de la lista de viviendas turísticas autorizadas. Esta medida podría reducir la oferta en el mercado, pero según los expertos, ayudaría a devolver parte de la vivienda al alquiler de larga duración para las familias locales.
La regulación de los pisos turísticos sigue siendo uno de los temas más polémicos en Valencia. Los ciudadanos esperan que las nuevas medidas permitan equilibrar los intereses de vecinos y empresas, además de hacer el mercado de alquiler más transparente y justo.












