
En el centro de una sonada investigación se encuentra la esposa del presidente del Gobierno español, Begoña Gómez. La Universidad Complutense de Madrid (Universidad Complutense de Madrid, UCM) comunicó oficialmente que la creación del software implicado en el caso supuso un gasto de 113.509 euros. Esta cifra incluye no solo la remuneración de los técnicos, sino también contratos con la reconocida consultora Deloitte. La historia está rodeada de múltiples detalles que inquietan tanto a la opinión pública como a las autoridades judiciales.
La cuestión principal gira en torno al destino de una herramienta digital desarrollada para apoyar a pequeñas y medianas empresas. El programa debía evaluar el nivel de sostenibilidad medioambiental y equidad en las compañías, además de emitir certificados especiales a quienes cumplieran los criterios establecidos. Sin embargo, tras su desarrollo, un producto similar apareció de manera inesperada en el sitio web de Begoña Gómez, con acceso abierto y totalmente gratuito para cualquier usuario.
Dinero y contratos
El informe de la universidad, remitido al tribunal, detalla todos los gastos. Más de 78.000 euros se destinaron a dos contratos con Deloitte Consulting SLU, encargada del desarrollo e implementación de la solución digital. El resto de la suma corresponde al pago de los técnicos de la universidad y otros contratos menores, que en total elevaron la cifra final a 113.509 euros. Toda esta información constituye ahora la base de posibles demandas civiles que la universidad prepara contra Begoña Gómez.
Las dudas surgen no solo por el monto, sino también por el hecho de que un producto informático casi idéntico apareció en un recurso privado. El sitio transformatsc.org, relacionado con Gómez, utiliza un nombre muy similar al de la cátedra oficial que ella presidió hasta 2024. Esta circunstancia fue el motivo de la demanda presentada por la organización Hazte Oír, que acusó a la esposa del presidente del Gobierno de apropiación indebida de propiedad intelectual.
Perspectiva judicial
El juez Juan Carlos Peinado investiga el caso bajo varios artículos, incluido el de apropiación indebida. Por su parte, la universidad sostiene que ha sufrido un daño significativo y exige una compensación. Si se demuestra la culpabilidad de Begoña Gómez, podría enfrentar no solo responsabilidad penal, sino también civil. No obstante, ninguna de las partes ha hecho declaraciones públicas relevantes por ahora, prefiriendo actuar a través de documentos oficiales y procedimientos judiciales.
La situación se complica porque se trata de dinero de los contribuyentes. Todos los gastos en el desarrollo del software fueron cubiertos por el presupuesto estatal, lo que refuerza aún más la polémica pública. En España, historias de este tipo siempre desatan una fuerte reacción, especialmente cuando involucran nombres conocidos y grandes sumas.
Preguntas sin respuesta
Por ahora no está claro cómo exactamente el software terminó en un sitio web privado ni quién tomó la decisión de distribuirlo gratuitamente. La universidad sostiene que no autorizó tales acciones y se muestra sorprendida por el hecho de que el programa haya aparecido fuera del ámbito académico. No obstante, la defensa de Begoña Gómez insiste en que no existe delito alguno, argumentando que el software no generaba ingresos y estaba disponible para cualquier interesado.
Mientras tanto, el proceso judicial sigue su curso y la sociedad observa atentamente cada nuevo giro en esta historia. El debate sobre quién y cómo gestiona los resultados de las investigaciones científicas vuelve a situarse en el centro de atención. Todo indica que este caso seguirá ocupando los titulares de la prensa española.












