
Una tormenta política estalló tras el accidente ferroviario en Adamuz. El foco no solo está en el propio incidente, sino también en la respuesta de las autoridades. El Partido Popular (PP) acusó al Gobierno de intentar ocultar detalles del suceso y de quebrantar las costumbres de comunicación oficial. Las preguntas sobre la actuación del presidente Pedro Sánchez y del ministro de Transportes Óscar Puente son cada vez más insistentes.
El PP afirma que el líder de su partido, Alberto Núñez Feijóo, no recibió ni una llamada ni un mensaje personal del jefe del Ejecutivo tras la tragedia. Además, durante la visita de Feijóo al lugar del accidente, el ministro de Transportes no acudió, lo que generó extrañeza incluso entre simpatizantes del Gobierno. En respuesta, el Ejecutivo asegura que sí hubo contacto, pero limitado a un intercambio epistolar entre los jefes de gabinete de ambos líderes. Según sostienen, solo se transmitieron frases de cortesía, sin compartir información relevante sobre la situación.
Escalada en el enfrentamiento
La situación se desbordó rápidamente más allá del habitual cruce de declaraciones. El PP insiste en que siempre ha existido un canal directo entre los líderes de los partidos en circunstancias de este tipo, especialmente cuando se trata de tragedias de alcance nacional. Como ejemplo, citan la catástrofe del tren Alvia en Angrois en 2013, cuando el entonces presidente Mariano Rajoy informó personalmente a la oposición. Ahora, según el PP, el Gobierno estaría ignorando deliberadamente estas tradiciones para minimizar el papel de la oposición y controlar el flujo de información.
En Adamuz, Feijóo declaró a los periodistas que toda la información sobre el incidente le llega exclusivamente a través de las autoridades regionales de Andalucía y los medios de comunicación. Subrayó que no ha recibido ninguna notificación oficial por parte del gobierno central. Estas declaraciones generaron una ola de críticas hacia Madrid, así como nuevas acusaciones dirigidas a Sánchez y Puente.
Manipulación y acusaciones
En respuesta a las acusaciones, representantes del gobierno intentaron calmar la situación, asegurando que el contacto con el PP se estableció inmediatamente después de las declaraciones públicas de Feijóo. Sin embargo, según la oposición, se trató únicamente de comunicaciones formales entre los jefes de gabinete — Diego Rubio y Marta Varela. El PP insiste en que esto no puede considerarse una información completa, sino solo un intento de aparentar diálogo.
Destacados políticos del PP no esconden su malestar. Recuerdan que tras tragedias como la del 11 de marzo o desastres naturales, siempre se respetó el protocolo de comunicación directa entre líderes. Ahora, en su opinión, el gobierno intenta manipular a la opinión pública presentándose como la única fuente de información fiable. El partido recalca que no participarán en provocaciones, pero tampoco permitirán ser engañados.
Respuesta de la oposición
El PP enfatiza su contención y sentido de responsabilidad. El partido asegura que no cederá ante provocaciones ni usará la tragedia para ataques políticos. Sin embargo, exige transparencia y el respeto de las normas institucionales. En su discurso se percibe un claro descontento con la gestión del gobierno en situaciones de crisis y una advertencia de que esta estrategia podría aumentar aún más la desconfianza social.
La tensión política interna tras el accidente en Adamuz no deja de crecer. Ambas partes se acusan mutuamente de manipular la situación y de intentar aprovecharse de la tragedia. Mientras tanto, la ciudadanía sigue sin conocer las verdaderas causas ni las consecuencias del suceso, asistiendo a una nueva escalada del enfrentamiento político.












