
En España, la apariencia de los políticos siempre ha sido objeto de especial atención, pero esta vez el debate ha ido más allá de lo habitual. El motivo fue un inesperado análisis del aspecto de Santiago Abascal, líder del partido Vox, que recientemente ha cambiado notablemente su estilo. Para muchos españoles esto no es solo una cuestión de moda: se trata de cómo se percibe la política en las distintas regiones del país, especialmente en vísperas de elecciones.
La valoración pública sobre la imagen de Abascal se escuchó en toda España y provocó de inmediato una fuerte reacción. El experto en moda y sociólogo Pedro Mansilla no se limitó a los comentarios habituales, sino que hizo un análisis detallado, comparando el estilo actual del político con los personajes de la famosa serie británica Peaky Blinders. Este enfoque no pasó desapercibido: el debate salió rápidamente de los círculos de moda y se convirtió en tema de discusión en redes sociales y televisión.
Un giro inesperado
Mansilla destacó que Abascal ha dejado atrás su habitual imagen de “señorito”, marcada por la elegancia y gestos que evocaban a la vieja España. En su lugar, el líder de Vox ha comenzado a aparecer con ropa asociada al mundo rural: chaquetas gruesas, camisas de trabajo y, sobre todo, la famosa gorra que de inmediato captó la atención de periodistas y espectadores.
El experto tampoco pasó por alto este accesorio, al que llamó el “pariente” de las gorras de Oxford, popularizadas gracias a la serie Peaky Blinders. Según Mansilla, esta elección no es casual: resalta el deseo del político de acercarse a los votantes de a pie, especialmente en regiones donde los valores tradicionales y el vínculo con la tierra siguen teniendo un papel importante.
Reacciones y comparaciones
Sin embargo, no todos recibieron el nuevo estilo de Abascal de la misma manera. Mansilla comentó irónicamente que el líder de Vox “cambió el caballo por el tractor”, insinuando el paso de una imagen aristocrática a una más popular. Además, el experto subrayó que el político está dispuesto a asumir cualquier apariencia si eso le ayuda a ganarse la simpatía de los votantes en regiones como Aragón.
Llamó especialmente la atención la comparación con el exministro José Luis Ábalos, cuyo estilo a menudo era objeto de bromas en los medios españoles. Mansilla confesó que este giro en la imagen de Abascal le sorprendió e incluso “le dejó desconcertado”. Para muchos simpatizantes de Vox, tales comparaciones pueden no resultar muy halagadoras, mientras que para los opositores son motivo para nuevos debates.
Impacto en la política
La cuestión sobre cuánto influye la apariencia en la carrera política en España vuelve al centro del debate. Mansilla señaló que incluso los detalles, como el corte de una chaqueta o la forma de llevar una gorra, pueden convertirse en símbolos y moldear la percepción pública de un político. En el caso de Abascal, según el experto, se trata de un intento de distanciarse de la imagen de «nostálgico imperial» y acercarse a la de un trabajador común, algo especialmente relevante en el contexto de la creciente competencia por votos en las zonas rurales.
Tampoco faltó el toque de humor: el presentador del programa comentó con sarcasmo que la nueva chaqueta obliga al político a «sacar el pecho hacia adelante», como lo hacían las estrellas de cabaré del siglo pasado. Esta observación solo aumentó el interés por el tema y dio pie a nuevos memes en internet.
Repercusión social
El debate continúa en las redes sociales: algunos apoyan el intento del político por acercarse al pueblo, mientras que otros ven el cambio de imagen como un intento de manipulación. En cualquier caso, la historia de la gorra y las comparaciones inesperadas seguirá dando que hablar en la sociedad española, y es poco probable que el propio Abascal permanezca indiferente ante las llamativas descripciones de su nuevo estilo.












