
Joan Ribó, exalcalde de València, se encuentra en el centro de la atención por una investigación relacionada con la construcción de una piscina municipal en Alboraia. Este miércoles acudió al juzgado de València para prestar declaración sobre posibles irregularidades en la edificación de la infraestructura deportiva. Según Ribó, no estaba informado sobre los detalles del proyecto ni participó en la discusión del asunto durante su mandato al frente del consistorio.
El objetivo de la investigación es determinar si hubo irregularidades en la concesión de permisos de construcción y en el uso de terrenos protegidos. Aunque la parcela pertenece a Alboraia, se sitúa en territorio de València, lo que ha generado complicaciones. La instrucción indaga por qué empezó la obra sin un acuerdo completo entre ambos ayuntamientos y si se cumplieron todos los procedimientos legales.
Origen del conflicto
La denuncia fue presentada por la Asociación en Defensa del Estado de Derecho, presidida por la exalcaldesa de Catarroja, María Ángeles López, del Partido Popular. El escrito señala que la construcción de la piscina comenzó antes del verano de 2023 en terrenos en disputa, donde confluyen los intereses de València y Alboraia. En ese momento, València era gobernada por la coalición Compromís y PSPV-PSOE.
Ribó acudió al juzgado acompañado por sus colegas de Compromís, Papi Robles y Sergi Campillo. Antes de comenzar la audiencia, subrayó que no tenía competencias sobre este asunto y que no recuerda que el tema de la piscina se hubiera tratado alguna vez en sesiones del ayuntamiento ni en otras reuniones oficiales.
Una larga historia del terreno
Según el exalcalde, la cesión del terreno se debatió ya en 1992, cuando Valencia estaba presidida por Rita Barberá. Entonces se contempló la posibilidad de transferir la parcela a Alboraia, ya que los vecinos de esa zona llevaban tiempo reclamándolo. Ribó considera que la idea tenía sentido, ya que todo el complejo deportivo se encuentra allí, pero por motivos poco claros no se alcanzó ningún acuerdo y la parcela siguió bajo control de Valencia.
Añadió que el ayuntamiento de Alboraia retomó en varias ocasiones este asunto, pero nunca se tomó una decisión definitiva. El propio Ribó admitió que nunca visitó ese terreno y no lo conoce personalmente. En sus palabras, desde el punto de vista administrativo la situación es bastante compleja: en Valencia el terreno se considera no urbanizable, mientras que en Alboraia está autorizado para construcción.
Matices legales
La denuncia sostiene que algunos representantes del ayuntamiento de Alboraya podrían haber infringido las leyes urbanísticas y que las antiguas autoridades de Valencia no tomaron medidas para restablecer el orden ni impusieron sanciones. La investigación sigue tratando de aclarar por qué no se abrió un expediente administrativo en relación con las obras de construcción.
En el marco de la investigación, no se descarta citar a declarar a la exvicealcaldesa de Valencia y antigua responsable del área de Urbanismo, Sandra Gómez, quien actualmente ocupa un escaño en el Parlamento Europeo. Su testimonio podría arrojar luz sobre cómo se tomaban las decisiones y por qué el asunto no recibió la debida atención por parte de las autoridades municipales.











