
La política española pierde a una figura irreemplazable: a los 80 años falleció Francisco Fernández Marugán. Su nombre está estrechamente ligado a la historia del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y a transformaciones clave de las últimas décadas. Nacido en Cáceres en 1946, Marugán se formó como economista y desde mediados de los años setenta participó activamente en la vida política del país. En 1974 se unió a las filas socialistas y, en 1982, ocupó por primera vez un escaño en el Congreso de los Diputados representando a Sevilla. Durante una dilatada carrera, fue elegido diputado en siete ocasiones, incluso por Badajoz, y trabajó en la Cámara Baja durante casi treinta años.
Marugán no fue solo diputado: se convirtió en uno de los principales estrategas e ideólogos del PSOE. En 1984 fue invitado a formar parte de la ejecutiva del partido, donde rápidamente asumió cargos de liderazgo. Su labor en el área financiera fue especialmente relevante: tras la dimisión de Guillermo Galeote, en plena investigación del caso Filesa sobre financiación ilegal, Marugán asumió de manera provisional la dirección financiera y la tesorería del partido. Su experiencia y firmeza permitieron al PSOE superar uno de sus momentos más difíciles y contribuyó decisivamente a la redacción de la ley de financiación de los partidos políticos.
Trayectoria parlamentaria
En el Congreso, Francisco Fernández Marugán demostró ser un auténtico maestro en el trabajo parlamentario. Participó en la elaboración de iniciativas legislativas clave, como la ley de huelgas y la redacción de programas electorales. Sus colegas destacaban no solo su profesionalismo, sino también su humildad personal y su capacidad para lograr consensos incluso en los debates más intensos. A lo largo de los años, Marugán se ganó la reputación de ser una persona que siempre situaba los intereses de la sociedad por encima de sus ambiciones personales.
En 2017, tras la dimisión de Soledad Becerril, Marugán fue designado Defensor del Pueblo en funciones. Ocupó este cargo hasta noviembre de 2021, cuando fue relevado por Ángel Gabilondo. Durante su gestión, Marugán puso un énfasis especial en la defensa de los derechos de los colectivos más vulnerables, lo que le valió el respeto no solo de la clase política, sino también de la ciudadanía.
Reacción de los políticos
La noticia del fallecimiento de Francisco Fernández Marugán tuvo un gran impacto en las esferas políticas. Muchos destacados socialistas expresaron sus condolencias a la familia y allegados. El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, lo calificó como un «político ejemplar» y «modelo de integridad y responsabilidad social». Subrayó que la contribución de Marugán a la defensa de los derechos ciudadanos, especialmente de los más desfavorecidos, es incalculable.
El secretario de Relaciones con el Parlamento, Rafael Simancas, destacó que Marugán fue «un verdadero maestro de la labor parlamentaria» y una persona que siempre se mantuvo fiel a sus convicciones. La diputada Delia Blanco lo recordó como «un hombre de gran inteligencia, humildad y bondad», respetado por todos sus compañeros.
Legado y memoria
Francisco Fernández Marugán dejó no solo leyes y reformas, sino toda una generación de políticos para quienes fue un ejemplo de servicio público. Su nombre permanecerá para siempre en la historia de la España contemporánea como símbolo de honestidad, principios firmes y compromiso con los ideales democráticos. Al recordar a Marugán, muchos destacan su capacidad para identificar lo esencial y su valentía para tomar decisiones difíciles en tiempos complicados.
La muerte de Marugán motivó numerosas publicaciones en redes sociales, donde políticos, figuras públicas y ciudadanos comparten recuerdos sobre él. Su trayectoria es la historia de una persona que se dedicó a servir al país y a la gente, sin buscar fama, pero dejando una huella profunda en el corazón de muchos.












