
En la pequeña localidad de Cobeña (Comunidad de Madrid), con unos 7.700 habitantes, se produjo un hecho que sacudió a la comunidad local. En un día laborable, el párroco de San Cipriano recibió una llamada inesperada de un hombre con marcado acento alemán. Al principio el sacerdote no entendía el motivo de la llamada, ya que el interlocutor insistía en las palabras «libro de los difuntos», lo que no aclaraba la situación de inmediato.
Más tarde se supo que un coleccionista de libros antiguos llamado Anthony, que no hablaba español, había llegado al centro de la ciudad. Comenzó a preguntar a los transeúntes por el sacerdote local para entregarle un hallazgo peculiar. Solo una vecina que hablaba inglés pudo ayudar en la comunicación. Gracias a su intervención, se logró el contacto entre Anthony y el párroco.
Cuando se produjo el encuentro, el alemán sostenía en sus manos un antiguo volumen que de inmediato fue identificado como el archivo parroquial perdido. Según el sacerdote, ya su predecesor mencionaba que durante la Guerra Civil y los años siguientes la parroquia había perdido numerosos documentos valiosos, y que parte de ellos fueron robados hace unos veinte años. El libro se consideraba irrecuperable.
El manuscrito, de unas 300 páginas, contiene información detallada de la vida en Cobeña entre 1681 y 1687. Recoge los nombres de los fallecidos, las cantidades pagadas por los entierros y los testamentos de los vecinos. En aquella época solo el clero sabía llevar registros, por lo que a través de estos documentos se puede saber qué familias poseían bienes y cómo se distribuían las herencias.
Especial interés genera la historia de cómo el libro llegó a España. Anthony lo adquirió en uno de los mercados de manuscritos en Moldavia, donde vio por casualidad el nombre de la ciudad. Al comprender su valor histórico, decidió devolver el documento personalmente a su lugar de origen. Según el párroco, la acción del coleccionista fue excepcionalmente generosa: no solo recorrió una gran distancia, sino que además donó el libro gratuitamente a la parroquia, convencido de que debía conservarse precisamente allí.
Actualmente, el archivo ha sido digitalizado para que investigadores y cualquier interesado puedan estudiar su contenido. A pesar de la lengua antigua, el texto se ha conservado en buen estado, lo que permite trabajar con él sin mayores dificultades. El original se guarda en el archivo de la diócesis de Alcalá de Henares, donde cualquiera puede conocer la historia de Cobena en el siglo XVII.












