
En Castilla y León, la situación política vuelve a situarse al borde de un cambio. La región, pionera en España en formar un gobierno de coalición entre el Partido Popular (PP) y Vox, ahora se ve obligada a intentar repetir esa fórmula. El presidente autonómico, Alfonso Fernández Mañueco, no oculta su deseo de gobernar en solitario, pero la falta de mayoría absoluta lo impide. Desde 2019, ha buscado aliados: primero fueron Ciudadanos, luego representantes de la ultraderecha, quienes abandonaron la coalición en el verano de 2024.
Mañueco cerró el curso parlamentario destacando los logros de su equipo y criticando a la oposición por intentar debilitar al PP. Se apoya en informes independientes que avalan la eficacia del gobierno y aprovecha cada ocasión para responsabilizar al Ejecutivo central de Madrid de la crisis política. De cara a las próximas elecciones, el presidente regional planea capitalizar el descontento con el gobierno central para fortalecer su posición.
Elecciones y estrategias
Fuentes internas del PP señalan que los resultados electorales en la vecina Extremadura llevaron a replantear la estrategia. Allí, un 43% de los votos habría supuesto mayoría absoluta en Castilla y León, pero en realidad la región se divide en nueve circunscripciones electorales, lo que complica el escenario. En los comicios anteriores el PP obtuvo el 31,4% y 32 escaños, mientras que Vox consiguió 13 diputados con un 17,64% de los votos. Según los analistas del partido, el margen de crecimiento para ambas formaciones es limitado y el PSOE (Partido Socialista Obrero Español) corre cada vez mayor riesgo de quedar relegado como fuerza marginal.
Dentro del parlamento se barajan posibles fechas para las elecciones: el 1 o el 15 de marzo. El 8 de marzo, Día de la Mujer, queda descartado por la prohibición de realizar mítines el mismo día de la votación. Si los comicios se convocan para el 1 de marzo, el parlamento tendría que disolverse ya el 5 de enero, lo que permitiría evitar incómodas comparecencias sobre los incendios del verano.
Equilibrio de fuerzas
En 2026 el parlamento regional contará con 82 diputados y para la mayoría absoluta serán necesarios 43 votos. Según cálculos de los estrategas de los partidos, ni en los escenarios más optimistas el PP podría superar los 35 escaños. Vox, a pesar de no contar con un líder carismático, podría consolidar su posición y mejorar los resultados obtenidos en 2022.
Por parte de los socialistas, el alcalde de Soria, Carlos Martínez, cerró el año con una dura crítica a Mañueco. Califica el dominio de un solo partido durante 40 años como una “anomalía democrática” y acusa al actual presidente de falta de transparencia. Martínez aspira a aumentar el número de escaños del PSOE hasta 34, aunque admite que una mayoría absoluta para cualquier partido es una utopía. Su objetivo es superar al PP en votos y escaños para reclamar la necesidad de un cambio.
Posicionamiento de la oposición
El secretario de Organización del PSOE, Daniel de la Rosa, propone al PP pactar de antemano que gobierne la lista más votada. Subraya que el fracaso de los socialistas en Extremadura no debe repetirse en Castilla y León, donde el PP acumula un importante rechazo tras años en el poder. Sondeos internos del PSOE apuntan a una posible victoria socialista, aunque sin garantías de poder formar gobierno.
El exvicepresidente de Ciudadanos, Francisco Igea, considera que la situación en Extremadura complica a Mañueco alcanzar la mayoría. Señala que el PSOE corre el riesgo de perder influencia y que partidos de izquierda como Podemos e Izquierda Unida pueden capitalizar el descontento del electorado y sumar escaños. Igea está convencido de que el PP y su líder, Alberto Núñez Feijóo, lamentarán su acercamiento a la ultraderecha porque esto solo fortalece la posición de Vox.












