
En 2025, investigadores españoles presentaron los resultados de un extenso análisis que arroja luz sobre la posible influencia de la ciudad de Aranjuez en el concepto urbanístico de Washington. El trabajo de especialistas de la Universidad de Almería y la Universidad Politécnica de Madrid reveló una serie de sorprendentes coincidencias en la planificación de ambas ciudades, lo que podría cambiar la percepción sobre el origen de las ideas arquitectónicas de la capital estadounidense.
Durante el estudio, los investigadores compararon mapas y planos históricos, prestando especial atención a la estructura de las calles, la ubicación de los edificios clave y la organización general del espacio. Se estableció que ambas capitales cuentan con 12 avenidas radiales y una característica cuadrícula trapezoidal de calles. Además, en ambas ciudades los edificios centrales están distribuidos según un principio similar: en Aranjuez se trata del Palacio Real y la iglesia de San Antonio, y en Washington, del Capitolio y la Casa Blanca.
La investigación comenzó después de que uno de los miembros del proyecto, al visitar Washington, notara similitudes con Aranjuez. Esta observación se convirtió en el punto de partida para un análisis más profundo que se extendió por más de un año. Como resultado, se identificaron no solo características comunes en la planificación urbana, sino también posibles vínculos históricos entre los arquitectos de ambas ciudades.
Los científicos prestaron especial atención a la figura de Pierre L’Enfant, quien se encargó del diseño de Washington D.C. Según los investigadores, L’Enfant pudo haber estado familiarizado con los planos de Aranjuez, creados en 1771, y utilizarlos como fuente de inspiración. A favor de esta versión también está el hecho de que L’Enfant y su padre se encontraban en París al mismo tiempo que el arquitecto español Manuel S. Carmona trabajaba allí. Además, no se descarta que Thomas Jefferson, quien visitó París en 1783, pudiera haberse familiarizado con soluciones urbanísticas españolas.
Entre los paralelismos más destacados entre ambas ciudades, los investigadores señalan la presencia de dos grandes plazas rectangulares, similares en forma y función, así como la semejanza entre la Plaza de las Doce Calles en Aranjuez y el sistema de avenidas radiales que parten del Capitolio en Washington. Además, se observa una analogía entre el triple haz de senderos del jardín Parterre español y las tres principales avenidas de la capital estadounidense.
El contexto histórico también desempeña un papel importante. A finales del siglo XVIII, España participaba activamente en la política internacional, apoyando a Estados Unidos en la lucha por su independencia. En 1779, se firmó un tratado entre España y Francia que contemplaba ayuda para las colonias americanas. Esto pudo haber favorecido el intercambio de ideas arquitectónicas y urbanísticas entre los países.
Los autores del estudio destacan que, aunque anteriormente se conocía bien la influencia del Versalles francés en Washington, el papel de Aranjuez en la formación de la capital estadounidense durante mucho tiempo permaneció en la sombra. Los nuevos datos permiten reconsiderar la historia de las influencias arquitectónicas y resaltan la importancia del legado español en la práctica urbanística mundial.
El hallazgo de los investigadores españoles no solo amplía el conocimiento sobre el pasado, sino que también enfatiza la importancia de los lazos culturales entre países. Aranjuez, famoso por sus jardines y palacios, ahora puede considerarse como una de las fuentes de inspiración para la creación de una de las capitales más emblemáticas del mundo.












