
En octubre de 2024, España enfrentó una de las catástrofes naturales más devastadoras de los últimos años. El fenómeno, conocido como DANA, cobró la vida de 229 personas, colocando a la Comunidad Valenciana en el epicentro del desastre. En este momento crítico, la atención se centró en la actuación de los servicios de emergencia, especialmente en la decisión de la jefatura de bomberos respecto al patrullaje de la peligrosa zona de Poyo (Poyo).
En pleno estado de emergencia, con la alerta roja ya activada y los servicios de emergencia recibiendo cientos de llamados de auxilio, el jefe de bomberos de Valencia se preguntó si realmente era necesario enviar un equipo a Poyo. Para ese momento, el personal había realizado más de doscientas operaciones de rescate, y en la zona de Poyo se había declarado la alerta hidrológica. A pesar de ello, el responsable expresó dudas sobre la conveniencia de un patrullaje adicional, argumentando que los recursos ya estaban comprometidos y que la situación estaba bajo control.
Este episodio atrajo la atención de la investigación. En el expediente figura la grabación de una conversación entre un representante de protección civil y el jefe de bomberos, en la que se discutía la posibilidad de enviar refuerzos al río Magro (Magro) y a la zona de Poyo. Durante el diálogo, el jefe de bomberos no mostró iniciativa y dejó la decisión en manos de sus colegas de otros organismos. En consecuencia, a pesar de las señales de alarma, el patrullaje en los puntos clave se organizó con retraso.
Investigación y nuevos detalles
Posteriormente, se supo que los bomberos abandonaron la zona de Poyo aproximadamente una hora y media antes de que el caudal de agua se desbordara e inundara localidades cercanas como Chiva y Cheste. Las razones de esta decisión se examinan en el juzgado de Catarroja. El exjefe de bomberos justificó su decisión por la bajada del nivel del agua y la necesidad de hacer una pausa para almorzar, lo que sorprendió a los investigadores.
La jueza encargada de la investigación manifestó su sorpresa ante el hecho de que, a pesar del nivel rojo de alerta, la mañana del 29 de octubre no se movilizaran recursos adicionales para controlar la situación en Poyo. También llamó la atención el papel de la exresponsable de la Conselleria de Justicia e Interior, quien firmó personalmente el documento sobre el control de esa zona; sin embargo, para la investigación, las medidas llegaron demasiado tarde.
Responsabilidad y próximos pasos
En el marco de la investigación, el juzgado solicitó información a varios organismos para determinar si representantes de los organismos estatales participaron en la supervisión de las zonas de riesgo el día de la tragedia. Además, se supo que, la víspera del desastre, las autoridades regionales rechazaron la ayuda de los inspectores medioambientales, lo que también provocó críticas.
Los acontecimientos en torno a la tragedia de la DANA en Valencia continúan generando intensos debates sobre la preparación de los servicios ante emergencias y sobre cómo se toman decisiones en momentos críticos. La investigación intenta determinar si una actuación a tiempo podría haber evitado consecuencias tan graves y quién será responsable por la demora.











