
Madrid acogerá la próxima semana una serie de reuniones que podrían influir en la política exterior de España. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado el inicio de consultas con los partidos parlamentarios sobre la posible participación de militares españoles en una operación internacional de paz en Ucrania. El primer encuentro tendrá lugar el lunes en la residencia oficial del presidente, el Palacio de la Moncloa, donde Sánchez abordará la situación con el líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo. El martes se sumará al diálogo la representante del movimiento Sumar en el Congreso, Verónica Martínez Barbero.
Las autoridades no ocultan que se trata de una decisión potencialmente trascendental que podría cambiar no solo el papel de España en la escena internacional, sino también el equilibrio político interno. Por ahora, la participación militar en Ucrania sigue siendo hipotética, pero el mero hecho de discutirla al más alto nivel demuestra la seriedad de las intenciones. Las reuniones con los representantes de todos los grupos parlamentarios están previstas en orden descendente según su representación en el Congreso.
Panorama político
La vicepresidenta y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ya ha confirmado que la reunión entre Sánchez y Martínez Barbero se celebrará, a pesar de la apretada agenda del presidente. El cambio de fecha al martes se debe a los compromisos de Sánchez en el Foro Económico Mundial de Davos, donde intervendrá ante líderes mundiales, entre ellos el presidente de EE UU, Donald Trump.
Tras reunirse con Feijóo y Barbero, el presidente del Gobierno continuará los encuentros con el resto de los partidos. Esta vez, el Ejecutivo no tiene prisa por cerrar las consultas en unos días; las conversaciones podrían alargarse durante semanas. Desde el Gobierno subrayan que la cuestión no requiere una decisión inmediata y que cada formación podrá exponer su postura.
La postura de Sumar ya es conocida: están dispuestos a respaldar la participación de España en la misión de paz, pero solo si la operación se desarrolla bajo el mandato de la ONU o la OSCE. Esta condición refleja la cautela de la izquierda, que no quiere involucrar al país en un conflicto militar sin autorización internacional.
Matices internos de la política
El líder del Partido Popular, Feijóo, insiste en que la reunión con Sánchez trate no solo asuntos de defensa, sino también otros aspectos de la política exterior, incluida la posición de España ante la situación en Venezuela. Además, exige aclaraciones sobre el gasto en defensa, un asunto que podría convertirse en un punto de fricción en las negociaciones.
En la agenda oficial no figuran asuntos internos, aunque no se descarta que los líderes de los partidos aprovechen la ocasión para plantear temas que preocupan a la sociedad española. Entre ellos se encuentran la financiación de las autonomías y las nuevas iniciativas gubernamentales en vivienda. Las últimas propuestas de Sánchez en política de vivienda ya han generado tensiones entre los socios de la coalición, PSOE y Sumar. Yolanda Díaz ha declarado que sobre este tema será necesario buscar un compromiso dentro del Ejecutivo.
Contexto internacional
La situación en torno a Ucrania sigue siendo el centro de atención en las capitales europeas. España, como miembro de la UE y la OTAN, no puede ignorar lo que sucede en el este de Europa. La decisión sobre un posible envío de tropas a la zona de conflicto requiere no solo consenso interno, sino también un mandato internacional claro. En este contexto, la postura de Sumar parece pragmática y la cautela de Sánchez, totalmente justificada.
Al mismo tiempo, la participación de España en una misión de paz podría convertirse en moneda de cambio entre los partidos. Para el Gobierno es una oportunidad de fortalecer su posición en el ámbito internacional y para la oposición — la ocasión de exigir concesiones en asuntos internos. No se descarta que las negociaciones se dilaten y que la decisión final llegue solo tras largas consultas.
Intrigas parlamentarias
En el Parlamento ya han comenzado las conversaciones a puerta cerrada. Algunos diputados temen que el envío de tropas se utilice para desviar la atención de los problemas sociales más urgentes. Otros, en cambio, creen que España debe mostrar solidaridad con sus aliados y no quedarse atrás respecto a otros países europeos.
Por ahora, hay una certeza: Sánchez enfrenta una compleja partida diplomática en la que está en juego no solo la imagen internacional del país, sino también la estabilidad de la coalición gobernante. Cualquier decisión sobre Ucrania será una prueba clave para la política española en 2026












