
A principios de 2026, el nombre de Lola García volvió a aparecer en las portadas de los tabloides españoles. Tras la sonada ruptura de Kiko Rivera con su anterior esposa, la atención pública se centró en su nueva pareja. Sin embargo, detrás de esta historia romántica se esconde un drama mucho más profundo, marcado por graves problemas económicos y un mediático desalojo.
Lola García, conocida en ciertos círculos como una talentosa bailarina y profesora, decidió hace algunos años hacer realidad su sueño: abrir su propia escuela de danza en las afueras de Madrid. Junto a su socia, alquiló un amplio local con la esperanza de crear un espacio de referencia para la juventud. Sin embargo, la realidad fue dura: el negocio no generó los ingresos esperados y las obligaciones de alquiler se convirtieron en una pesada carga.
Colapso financiero
Desde el principio el proyecto enfrentó dificultades. A pesar de los planes ambiciosos, la afluencia de alumnos fue baja y los gastos, elevados. Pronto empezaron los retrasos en el pago del alquiler, que rápidamente se transformaron en una deuda de 32 000 euros. Los intentos de llegar a un acuerdo con el propietario no dieron resultados: tras varias promesas de saldar la deuda, los pagos jamás llegaron.
El propietario del local, desesperado por recuperar su dinero, se vio obligado a acudir a los tribunales. En 2021, se dictó una orden de desalojo. Cuando los agentes judiciales llegaron al lugar junto con la policía y el propietario, Lola ya había desaparecido y fue necesario forzar la entrada con la ayuda de un especialista. Para muchos, esto fue un verdadero shock: nadie esperaba que la enérgica y carismática directora de la escuela desapareciera de esa manera, dejando deudas y desilusión tras de sí.
Esperanzas rotas
La historia de Lola García no es solo otro caso de un negocio fallido. Para muchos padres y alumnos que confiaron en ella, fue una auténtica tragedia personal. Algunos aseguran que detectaron prácticas dudosas en la organización de concursos y eventos. La decepción no fue solo económica, sino también humana: muchos veían en Lola no solo a una profesora, sino también a una amiga.
Entre los afectados están quienes mantenían con ella lazos no solo laborales, sino también personales. Para ellos, la noticia sobre el romance de Lola con Kiko Rivera fue inesperada y dolorosa. Uno de sus exsocios confesó que hasta el último momento confiaba en una salida honesta al problema, pero finalmente tuvo que aceptar la pérdida tanto de dinero como de confianza.
Causas del fracaso
Según personas cercanas a la situación, las deudas no solo fueron consecuencia de un modelo de negocio fallido, sino también de circunstancias externas. La pandemia de coronavirus golpeó duramente la industria del entretenimiento y la educación, y la escuela de Lola no fue la excepción. Tras varios meses de inactividad, le resultó imposible recuperar la estabilidad financiera.
Sin embargo, muchos consideran que el principal error de García fue su incapacidad para reconocer abiertamente los problemas y buscar un acuerdo con los acreedores. En lugar de eso, prefirió desaparecer, dejando tras de sí un rastro de descontento y litigios. Para su entorno, fue un verdadero shock: pocos esperaban tal desenlace de alguien que siempre parecía transparente y honesto.
Consecuencias para su reputación
El escándalo por las deudas y el desalojo no podía pasar inadvertido para la reputación de Lola García. A pesar de sus intentos de empezar de cero y construir una relación con Kiko Rivera, su pasado sigue persiguiéndola. El debate en la sociedad persiste: ¿merece una segunda oportunidad o este tipo de acciones no tiene justificación?
Mientras la pareja intenta no responder a las críticas y mantener una vida normal, la atención sobre su relación no deja de crecer. Para muchos, este caso es un recordatorio de lo rápido que los problemas personales y financieros pueden salir a la luz y destruir incluso los vínculos más sólidos.
RUSSPAIN recuerda que Lola García es una bailarina y profesora española que ganó notoriedad tras iniciar una relación con Kiko Rivera, popular DJ e hijo de la reconocida cantante Isabel Pantoja. Antes del escándalo por deudas y desahucio, dirigía su propia escuela de danza en las afueras de Madrid. A pesar de los fracasos empresariales, Lola sigue dedicada al baile y participa en proyectos culturales.











