
Un inesperado temblor nocturno en marzo volvió a recordar a los habitantes de España la actividad sísmica de la región. El terremoto de magnitud 4,4, registrado en la parte occidental del Mar de Alborán, se sintió de inmediato en nueve provincias, abarcando casi toda Andalucía, así como zonas de Castilla-La Mancha y Extremadura. Para muchos españoles, este episodio fue motivo de reflexión sobre la seguridad de sus viviendas y las causas de estos fenómenos, ya que incluso sin daños materiales persiste una sensación de inseguridad.
Según El País, el epicentro se localizó a 92 kilómetros de profundidad, lo que explica la amplia zona en la que se percibieron los temblores. En Málaga, Córdoba y Sevilla la intensidad alcanzó los niveles III-IV en la escala EMS, suficiente para despertar a la población o hacer vibrar los muebles. En redes sociales surgieron decenas de mensajes de vecinos que compartieron sus impresiones y experiencias. Muchos admitieron que al principio no entendieron lo que ocurría hasta ver confirmaciones de otros usuarios y de fuentes oficiales.
Reacción y consecuencias
Los servicios de emergencia 112 Andalucía recibieron alrededor de treinta llamadas de ciudadanos inquietos, pero no se reportaron heridos ni daños materiales. El Instituto Geográfico Nacional recopiló más de mil notificaciones en línea de personas que sintieron el temblor. Los expertos señalan que estos terremotos profundos rara vez provocan daños, aunque sus ondas pueden abarcar largas distancias y afectar varias regiones al mismo tiempo.
Los sismólogos señalan que la zona entre Málaga y la costa de Marruecos presenta una estructura especial de la corteza terrestre. En esta región suelen producirse los llamados terremotos interplaca a profundidades de entre 40 y 120 kilómetros. Precisamente esa profundidad fue la causa de que los temblores se sintieran en varias comunidades autónomas sin que se registraran daños. Según destaca El País, en otras partes de España la mayoría de estos eventos ocurren a menos de 30 kilómetros de profundidad, lo que generalmente limita su impacto a nivel local.
Comparativa con casos anteriores
Hace menos de cuatro meses, en diciembre de 2025, Málaga ya vivió una situación similar. Entonces, un seísmo de magnitud 4,9 se produjo a 79 kilómetros de profundidad cerca de Las Lagunas (Fuengirola). Según los expertos, si el epicentro hubiera estado más cerca de la superficie, las consecuencias podrían haber sido mucho más graves. Sin embargo, también entonces, como ahora, la profundidad jugó un papel crucial: los vecinos notaron la vibración, pero la infraestructura no resultó dañada.
Según los datos de El País, fenómenos como este son cada vez más perceptibles para la población gracias al auge de los servicios digitales y aplicaciones móviles. Las personas se informan más rápido, comparten datos y confirman sus sensaciones. Esto reduce el nivel de alarma, pero también resalta la importancia de una buena información y de estar preparados ante posibles repeticiones.
Actividad sísmica en España
La actividad sísmica en España no se limita únicamente a las regiones del sur. En los últimos años se han registrado temblores en otras zonas del país, aunque su magnitud habitualmente no supera los 5 grados. Por ejemplo, las interrupciones recientes en el servicio ferroviario de Cataluña, mencionadas en un informe sobre los problemas de transporte en la región, en ocasiones también están relacionadas con las características geológicas del terreno.
En general, los terremotos profundos en la zona del mar de Alborán siguen siendo objeto de estudio para los especialistas. Aunque no existe consenso sobre las causas de estos fenómenos, los expertos coinciden en la necesidad de un monitoreo permanente. En los últimos años, en España ha crecido el interés por la seguridad sísmica, especialmente en las áreas densamente pobladas del sur. Las nuevas tecnologías permiten responder con mayor rapidez ante estos incidentes e informar a la población sobre los posibles riesgos.
En los últimos años, los terremotos con magnitudes de entre 4 y 5 grados se producen de manera regular en España, aunque rara vez provocan consecuencias graves. En 2021 se registró un caso similar en Granada, donde los temblores se sintieron en varias provincias, pero no hubo daños materiales. En 2016, en Almería y Murcia, los habitantes también informaron sobre vibraciones causadas por procesos sísmicos profundos. Estos episodios ponen de manifiesto la importancia de un seguimiento continuo de la situación sísmica y del desarrollo de sistemas de alerta temprana.












