
España se encuentra en medio de uno de los mayores escándalos financieros de los últimos años. El juez de la Audiencia Nacional, José Luis Calama, ha imputado al empresario Álvaro Romillo, quien previamente confesó haber entregado 100.000 euros a Alvise Pérez para la campaña electoral al Parlamento Europeo. Según la investigación, Romillo lideraba una gran trama de fraude que dejó a más de tres mil personas sin sus ahorros.
De acuerdo con el tribunal, el caso implica el desvío de 185 millones de euros a través de la plataforma Madeira Invest Club (MIC). Junto con Romillo, otras nueve personas han sido acusadas en el proceso. A todos se les ha impuesto una fianza solidaria que supera los 247 millones de euros. El juez señala que Romillo actuó movido por el ánimo de lucro, creando una organización bien estructurada en la que ocupaba un puesto directivo y controlaba todos los procesos clave.
El esquema del fraude
La plataforma Madeira Invest Club se presentaba como un club de inversiones exclusivo que prometía una alta rentabilidad en inversiones inmobiliarias, coches de lujo, yates, bebidas alcohólicas de colección, oro, criptomonedas y arte digital. A los posibles inversores se les garantizaba la recompra de sus activos en plazos previamente establecidos, con un beneficio fijo. Sin embargo, según la investigación, detrás de esta fachada atractiva se escondía una pirámide clásica.
Según el juez, la organización se apropiaba sistemáticamente de fondos provenientes de nuevos participantes bajo la apariencia de inversiones. En el sitio Madeirainvest.com se publicaban ofertas atractivas que creaban una ilusión de fiabilidad y transparencia. Romilho controlaba personalmente la recaudación de dinero, manipulaba la información y distribuía las ganancias ilícitas entre los miembros del grupo.
Marketing y promoción pública
Para captar nuevos clientes, Romilho utilizaba activamente las redes sociales y plataformas de vídeo. A través de TikTok y YouTube, difundía vídeos sobre productos financieros, criptomonedas y esquemas fiscales, abarcando tanto la legislación española como internacional. Como parte de su estrategia de marketing, organizaba grandes eventos con la participación de figuras conocidas. Uno de estos encuentros tuvo lugar en el Hipódromo de la Zarzuela, en Madrid, donde también asistió Alvise Pérez.
La investigación señala que el negocio funcionaba como un esquema piramidal: todos los fondos recibidos eran dirigidos a empresas afiliadas creadas para ocultar la verdadera situación. El juez destaca que, desde un principio, el objetivo de Romilho era únicamente captar capital y no invertirlo realmente.
Dimensiones del fraude
En la causa judicial figura una compleja red de 52 empresas, 106 cuentas bancarias, propiedades inmobiliarias y yates repartidos en quince jurisdicciones. Romilho, conocido en internet como Cryptospain, gestionaba este entramado empresarial utilizando diversas estrategias para ocultar el origen de los fondos y su posterior distribución.
Desde noviembre del año pasado, el empresario se encuentra bajo custodia. Fue detenido por la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil debido a sospechas de que podría fugarse antes de declarar. El tribunal decidió mantener a Romillo en prisión preventiva hasta que finalice la investigación.












