
En Catalunya, cada vez más personas pierden la noción de los festividades religiosas. Según datos recientes, uno de cada cinco habitantes de la región no puede explicar qué se celebra exactamente en Navidad. Esta desconexión es especialmente pronunciada entre los jóvenes: un tercio de los encuestados de entre 16 y 25 años no supo decir el motivo de la festividad. Para muchos, las canciones y costumbres tradicionales se han convertido simplemente en parte del entorno, perdiendo su significado original.
Un estudio realizado como parte del barómetro regular revela que el conocimiento sobre la religión y sus símbolos disminuye año tras año. Mientras que cerca del 80% de las personas mayores responde correctamente sobre el sentido de la Navidad, entre los jóvenes esta cifra es considerablemente menor. En general, el 20% de todos los encuestados no pudo explicar qué se celebra el 25 de diciembre.
Juventud y religión
El mayor nivel de desconocimiento se registra entre los jóvenes de 16 a 25 años: aquí, casi uno de cada tres no supo decir el motivo de la festividad. En otros grupos de edad la situación es algo mejor, aunque la brecha generacional se vuelve cada vez más evidente. Tradiciones que antes se transmitían de generación en generación hoy pierden relevancia para las nuevas generaciones.
La disminución del interés por los conocimientos religiosos no afecta solo al cristianismo. Las preguntas sobre otras religiones también generan dificultades. Por ejemplo, solo el 63,9% de los residentes de Cataluña sabe quién es el Papa, y únicamente el 67,5% está informado sobre las normas del ayuno durante el Ramadán. En cuanto a otras confesiones —como la ortodoxa, el judaísmo, el budismo, el protestantismo y los testigos de Jehová— el nivel de respuestas correctas no supera el 40%.
Identidad religiosa
A pesar del descenso en los conocimientos, la mayoría de los catalanes sigue identificándose con alguna religión. Alrededor del 73% de los encuestados declaró pertenecer a una confesión determinada. Entre ellos predominan los católicos, que representan casi el 57% de la población. El 7% profesa el islam, mientras que el 4% se identifica con iglesias protestantes o evangélicas. Por su parte, el 14,5% de los habitantes de Cataluña se considera ateo y el 11,8% agnóstico.
Llama la atención que entre las mujeres y las personas mayores el nivel de identificación religiosa es más alto que entre los hombres y los jóvenes. Esto confirma la tendencia de que, con la edad, la gente tiende a volver a los valores tradicionales y las creencias religiosas.
Educación y futuro
Ante la creciente diversidad y la disminución del conocimiento religioso, la mayoría de los habitantes de Cataluña apoya la idea de introducir en las escuelas una asignatura sobre cultura religiosa mundial. El 74% de los encuestados está a favor de esta iniciativa. Esta propuesta cobra cada vez más relevancia, teniendo en cuenta que la alfabetización religiosa está cayendo y la sociedad se vuelve cada vez más diversa.
La investigación realizada refleja no solo cambios en el conocimiento, sino también en la actitud hacia la religión en general. Para muchos catalanes, las fiestas religiosas se están convirtiendo más en manifestaciones culturales que en ocasiones para la reflexión espiritual. En un contexto donde las tradiciones pierden relevancia, el papel de la religión en el futuro de la sociedad cobra cada vez mayor importancia.












