
En el mundo actual, saturado de información sobre estilos de vida saludables, a menudo pasamos por alto las cosas más sencillas pero cruciales. Buscamos dietas milagrosas y rutinas de entrenamiento complicadas, ignorando lo que hacemos cada día. Es justamente este problema al que llama la atención Mario Alonso Puig, reconocido médico cirujano, escritor y conferenciante en España, quien ha dedicado su carrera al estudio del potencial humano. Afirma que nuestro bienestar no se ve socavado tanto por grandes trastornos como por pequeños rituales arraigados, cuyo impacto negativo ni siquiera consideramos.
El primer “enemigo silencioso” es una dieta rica en azúcares. No se trata solo de dulces evidentes. El azúcar oculto está presente en salsas, comidas preparadas, pan e incluso en los llamados yogures “saludables”. El consumo frecuente de azúcar provoca inflamación crónica en el organismo, genera picos de energía seguidos de fatiga y sienta las bases para enfermedades graves en el futuro.
La segunda carencia crítica en la alimentación actual es la falta de fibra. El doctor Puig señala que para el correcto funcionamiento del sistema digestivo y el mantenimiento de una microbiota intestinal saludable, se requieren unos 50 gramos de fibra al día. Sin embargo, un ciudadano medio occidental consume, en el mejor de los casos, 15 gramos. Esta diferencia provoca problemas digestivos, altera el metabolismo y debilita el sistema inmunitario.
El tercer factor que reduce la esperanza de vida es la falta de actividad física. Por más que queramos negarlo, un estilo de vida sedentario acorta literalmente nuestros años. El ejercicio físico no es solo una forma de quemar calorías, sino una necesidad vital para mantener la salud cardiovascular, la fortaleza ósea y el equilibrio mental. Incluso una actividad mínima, pero realizada de manera regular, puede obrar verdaderos milagros.
El cuarto problema, que muchos prefieren ignorar, es la mala postura. La forma en que nos sentamos, estamos de pie o caminamos influye directamente en numerosos procesos fisiológicos. Una espalda encorvada frente al escritorio o al usar el móvil no solo provoca dolores de cuello y espalda, sino que también dificulta la respiración, altera la circulación sanguínea e incluso puede afectar negativamente el estado de ánimo y la confianza en uno mismo.
Finalmente, el quinto y posiblemente más importante aspecto es descuidar el sueño. Un descanso nocturno pleno, de al menos siete horas, no es un lujo, sino una necesidad básica del organismo. Es durante el sueño cuando ocurren los procesos clave de recuperación: el cerebro se libera de toxinas, el sistema hormonal se equilibra y el sistema inmune se fortalece. La falta crónica de sueño conduce directamente al agotamiento y al debilitamiento de todas las defensas del cuerpo.
La idea clave que transmite el doctor Puig no es la búsqueda de un ideal inalcanzable, sino la conciencia. Es fundamental entender que nuestra salud es la suma de pequeñas decisiones cotidianas. Cada nuevo día ofrece la oportunidad de elegir en favor de nuestro cuerpo: caminar, añadir más verduras al plato o acostarse una hora antes. Es precisamente a partir de estas mejoras pequeñas pero constantes que se construye el bienestar a largo plazo.












