
En los últimos años, el cobalto se ha convertido en un elemento clave para el desarrollo de las tecnologías modernas, especialmente en la fabricación de baterías para vehículos eléctricos y sistemas de almacenamiento de energía. En el mercado mundial, este metal ha adquirido una importancia estratégica y su extracción y procesamiento están concentrados en manos de un número limitado de países. En 2024, la mayor cantidad de cobalto se obtuvo en la República Democrática del Congo (RDC), donde la producción alcanzó las 220 mil toneladas. Esto representa más del 70% de la producción mundial total, consolidando a la RDC como líder indiscutible del sector.
Demanda global y geografía de la producción
En la última década, el consumo de cobalto casi se ha duplicado. El principal motor de este crecimiento es la rápida expansión del mercado de vehículos eléctricos, donde el cobalto es esencial para la creación de baterías eficientes y duraderas. Según previsiones de la Agencia Internacional de Energía, la demanda podría aumentar hasta un 60% para el año 2030 si se mantiene el ritmo de adopción de nuevas tecnologías energéticas.
El segundo puesto en volumen de extracción lo ocupa Indonesia, donde en 2024 se produjeron 28 mil toneladas de cobalto. Le siguen Rusia, Canadá, Filipinas, Australia, Cuba, Papúa Nueva Guinea, Turquía y Madagascar. Sin embargo, la distancia entre el líder y los demás países sigue siendo enorme.
Intereses estratégicos y procesamiento
Mientras la RDC lidera la extracción, China ocupa una posición clave en el procesamiento del cobalto. Esto genera una dependencia adicional para los fabricantes globales de baterías y dispositivos electrónicos, ya que la mayor parte de la materia prima pasa por plantas chinas. Estados Unidos y la Unión Europea buscan activamente formas de diversificar sus suministros y reducir los riesgos asociados a la concentración de la producción en un solo país.
Indonesia, gracias a fuertes inversiones en la industria del níquel y el cobalto, refuerza su presencia en el mercado. El país construye nuevas plantas de procesamiento, lo que le permite competir con los proveedores tradicionales. Australia, Canadá y Filipinas también buscan aumentar su participación, ofreciendo condiciones estables y previsibles para los inversores.
Retos tecnológicos y el futuro del sector
A pesar de los intentos de los fabricantes de baterías de reducir la proporción de cobalto en sus nuevos desarrollos, aún no es posible abandonar por completo este metal. El cobalto garantiza alta densidad energética, estabilidad y seguridad en las baterías, algo especialmente relevante para los vehículos eléctricos y la electrónica portátil.
Las principales empresas mundiales siguen invirtiendo en la investigación de materiales alternativos, pero los expertos estiman que la demanda de cobalto se mantendrá alta al menos hasta finales de esta década. Esto significa que los países que controlan la extracción y el procesado jugarán un papel clave en la conformación del panorama tecnológico global.
Diversificación de suministros y nuevos actores
Ante una competencia creciente, los Estados que poseen reservas de cobalto buscan consolidar su posición en el mercado global. Además de los líderes tradicionales, emergen nuevos actores que invierten en infraestructuras y tecnologías de extracción, lo que les permite atraer a empresas internacionales y firmar contratos a largo plazo para el suministro de materias primas.
Al mismo tiempo, las cuestiones ambientales y sociales relacionadas con la extracción de cobalto cobran cada vez más importancia. Las organizaciones internacionales y los consumidores exigen transparencia y el cumplimiento de estándares de sostenibilidad, lo que obliga a los productores a implementar nuevos enfoques en la gestión de recursos.
Si no lo sabía: ¿qué es la Agencia Internacional de Energía?
La Agencia Internacional de Energía (AIE, International Energy Agency, IEA) es una organización intergubernamental fundada en 1974 para coordinar la política energética de los países desarrollados. Sus funciones incluyen el análisis de los mercados energéticos globales, la previsión de la oferta y la demanda, así como la promoción de nuevas tecnologías y la mejora de la eficiencia energética. La AIE publica regularmente informes y estudios que sirven de referencia para gobiernos, empresas y expertos a nivel mundial. La organización participa activamente en el debate sobre la seguridad energética, el desarrollo de fuentes renovables y la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. Más de 30 países son miembros de la AIE, incluyendo la mayoría de los Estados europeos, Estados Unidos, Japón, Australia y Canadá. Gracias a su independencia y prestigio, la Agencia ejerce una notable influencia en la configuración de la agenda energética global. En los últimos años, la AIE ha puesto un énfasis especial en el desarrollo sostenible y en la transición hacia una economía baja en carbono, convirtiéndose en uno de los actores clave del mercado energético mundial.












