
Vicente Vallés y Ángeles Blanco forman una de las parejas más reconocidas de la televisión española. Él presenta el informativo nocturno en Antena 3, y ella es su «rival» en Telecinco. Sus rostros aparecen cada día en las pantallas de millones de espectadores, pero pocos imaginan que, lejos de las cámaras y el bullicio de la capital, esta pareja lleva tiempo haciendo planes para una vida completamente distinta y apartada. Han encontrado su santuario personal, un rincón escondido en las Islas Canarias, adonde planean mudarse cuando terminen sus exitosas carreras.
A diferencia de muchas celebridades que eligen destinos populares como Mallorca o Ibiza para sus vacaciones, estos periodistas se decantaron por un lugar mucho menos turístico. Su corazón fue conquistado por Abades, un pequeño pueblo costero en el sur de Tenerife, conocido también como Los Abriguitos. Este lugar se convirtió en un auténtico descubrimiento para ellos durante uno de sus viajes navideños, cuando decidieron explorar la isla. El encanto de Abades fue tan fuerte que, según ha confesado el propio Vallés, supieron de inmediato que querrían volver una y otra vez.
Abades es un mundo de contrastes y tranquilidad. El pueblo, formado por bungalows blancos construidos a finales del siglo pasado, está bañado por las aguas del Atlántico. Sus playas, cubiertas por una inusual arena volcánica negra, y la exuberante vegetación crean una atmósfera de oasis. Es el lugar ideal para quienes buscan silencio, disfrutan del buceo y de largas caminatas por senderos pintorescos. Un toque especial a la zona lo da el enigmático leprosario abandonado, convertido en una de las atracciones más intrigantes de la isla. Fue precisamente esta sensación de desconexión total de la realidad lo que conquistó a la pareja famosa.
La pareja no oculta que sus planes para Abades van mucho más allá de unas breves vacaciones. Consideran seriamente pasar aquí largas temporadas cuando se jubilen. Es una decisión meditada sobre «el día después del trabajo», sobre una vida tranquila y pausada bajo el sol canario. En los últimos años, la familia ha recorrido todas las islas del archipiélago, pero fue este pequeño rincón de Tenerife el que se convirtió para ellos en símbolo de su futuro.
Su historia de amor comenzó en 1999 en la redacción de noticias de Telecinco. Desde entonces, han recorrido juntos el camino de la vida, manteniendo un equilibrio admirable entre la vida en pareja y sus carreras paralelas en cadenas rivales. Valles, proveniente de una familia madrileña humilde, ha alcanzado grandes logros en el periodismo y también se ha consolidado como escritor, presentando recientemente su nueva novela. A pesar de su proyección pública, intentan proteger su vida privada, en la que, según confiesan, sólo hay un tema prohibido: el fútbol. Él es un fiel seguidor del Atlético, mientras que ella es una apasionada hincha del Real Madrid.












