
Aleix Espargaró, anteriormente conocido como piloto profesional de motociclismo y actualmente dedicado de forma activa al ciclismo, vuelve a estar en el centro de atención por su pasión por los automóviles. Su interés por los coches deportivos no es ningún secreto: en sus redes sociales comparte habitualmente fotos con el Porsche 911 GT3 RS, el 718 Cayman GT4 RS y el Ferrari Purosangue.
Sin embargo, últimamente la atención de Espargaró se ha dirigido cada vez más hacia automóviles que se han convertido en clásicos de finales de los años 80 y principios de los 90, en lugar de los superdeportivos modernos. El primer paso en esta dirección fue la adquisición de un Porsche 911 Turbo generación 993, que el deportista usa con frecuencia en las carreteras de Andorra, donde reside. Su coche luce una matrícula con la palabra «Dream», lo que subraya la conexión especial que siente por este vehículo.
A pesar de las impresionantes prestaciones del Porsche —408 caballos de fuerza, aceleración de 0 a 100 km/h en 4,5 segundos y una velocidad máxima de 290 km/h— Espargaró decidió no quedarse ahí. A su colección se sumó otro automóvil icónico: el Ferrari F355. Este deportivo, fabricado entre 1994 y 1999, cuenta con un motor V8 atmosférico de 380 CV, es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 4,7 segundos y alcanzar una velocidad máxima de 295 km/h.
La llegada del Ferrari F355 al garaje del deportista representó el cumplimiento de un viejo sueño de su infancia. Espargaró destacó que este automóvil combina el atractivo como inversión y el placer de conducir, además de aumentar su interés por los modelos clásicos. El propietario subraya que estos coches no solo ofrecen una dinámica apasionante, sino que también se revalorizan con el tiempo en el mercado.
La suma exacta de la transacción no ha sido revelada, pero se sabe que el valor de un Ferrari similar hoy supera los 100 mil euros y sigue en aumento. Para Espargaró, la adquisición del F355 no solo representa una ampliación de su garaje, sino también una etapa importante en el desarrollo de su colección personal y una muestra de su pasión por los automóviles históricos.












