
Un año después del repentino fallecimiento de la empresaria Caritina Goyanes, su esposo Antonio Matos habló por primera vez en público sobre cómo ha sido su vida tras la tragedia. El viudo compartió sus sentimientos en un programa de televisión, subrayando que no pretende ocultar su dolor y que sigue sintiendo la presencia de su esposa cada día.
El último año ha sido una sucesión de grandes pérdidas para la familia Goyanes-Lapique. Poco antes de la muerte de Caritina, de 46 años, a causa de un infarto de miocardio el 7 de agosto de 2024, falleció su padre, el productor de cine Carlos Goyanes. Al día siguiente del fallecimiento de Caritina, murió su hermano Tito Goyanes. Y el 10 de enero de 2025 la familia despidió a Manuel Lapique, hermano de la madre de Caritina, Cari Lapique, quien falleció tras una larga enfermedad. Ante estas circunstancias, la familia, incluyendo a Antonio Matos, la madre Cari y la hermana Carla Goyanes, no asistió al servicio religioso en la parroquia de San Agustín.
Durante su intervención en el canal Antena 3, en el programa «Y ahora Sonsoles», Antonio Matos confesó que el impacto inicial de la pérdida le hizo sentirse como «un muerto viviente». Destacó que no quiere aparentar ser un hombre fuerte incapaz de llorar y habla abiertamente de su duelo. Según periodistas, en otra entrevista Matos no pudo contener las lágrimas al relatar lo vivido.
Antonio Matos considera como su principal misión preservar el legado y la memoria de su esposa. Es el ejecutor testamentario de Caritina Goyanes, según cuyo testamento la empresa de catering Sixsense pasó a sus hijos. En el negocio, la pareja se complementaba: Antonio se ocupaba de las finanzas y el personal, mientras que Caritina gestionaba los procesos de producción. Actualmente, Matos tiene la intención de continuar con el negocio para que, en el futuro, sus hijos —que aún son pequeños— puedan decidir por sí mismos si desean implicarse en él.
Un apoyo fundamental en la vida cotidiana de Antonio y los niños proviene de su abuela, Cari Lapique, que vive en la casa de al lado. Esto le permite pasar mucho tiempo con sus nietos, algo esencial para el bienestar de los niños. A su vez, Cari Lapique y su hija Carla Goyanes, quienes asumieron la gestión del legado empresarial de Carlos Goyanes, están dispuestas a brindar a Antonio toda la ayuda que necesite. El propio viudo afirma que vive el día a día, aún sin haber asimilado completamente lo ocurrido, y trata de seguir el principio de que «la vida continúa».












