
A pocas horas de una de las ceremonias más importantes para la familia real, la entrega de los Premios Princesa de Asturias, todas las miradas estaban puestas en Oviedo. La víspera, los monarcas y sus hijas llegaron a la ciudad para asistir al tradicional concierto previo a la gala. Ya entonces Letizia, Leonor y Sofía causaron sensación al elegir conjuntos de pantalón en tonos oscuros para su aparición. Al día siguiente, durante las audiencias con los galardonados en el hotel Reconquista, toda la familia volvió a aparecer unida y, esta vez, los cuatro lucieron trajes de corte formal y empresarial.
Por segundo día consecutivo, la heredera al trono apuesta por el azul marino, que parece haberse convertido en su tono predilecto, al igual que en el caso de su madre. Expertos en moda destacan que este color transmite calma, seguridad y profesionalismo. Es versátil y elegante, adecuado tanto para eventos diurnos como nocturnos, y se asocia con la seriedad. Es la elección ideal para una joven que busca proyectar fiabilidad y conocimiento del protocolo, además de ofrecer una imagen más fresca y juvenil que el clásico negro.
Esta preferencia por los trajes de pantalón puede no ser casual. Es una opción infalible, cómoda y moderna, que además nunca pasa de moda. Asimismo, resulta una solución práctica para la temporada de entretiempo, con su clima cambiante. No obstante, también puede tratarse de una estrategia comunicativa bien pensada. Al elegir conjuntos sobrios y similares —como sucedió en la entrega de los premios Princesa de Girona—, los miembros de la familia real desvían la atención de su apariencia hacia el propio evento. Especialistas en comunicación confirman que estos estilismos se adaptan a cualquier protocolo, no llaman la atención de manera innecesaria y evitan que el estilo eclipse el mensaje político. Además, ayuda a esquivar valoraciones sexistas sobre la longitud de la falda o el escote.
Para reforzar aún más la importancia del acto por encima de la imagen personal, la princesa sacó de su armario un traje sobrio que ya había lucido menos de un mes atrás en Navarra. Curiosamente, en aquella ocasión su madre también optó por un conjunto similar, pero en tono burdeos. Tanto la chaqueta como los pantalones son de la marca Hugo Boss, una de las favoritas de la reina Letizia. La americana de corte holgado, definida por la firma como relaxed fit, costaba originalmente 399 euros, pero ahora puede encontrarse rebajada a 279.
Resultó sorprendente que dejara de lado los habituales zapatos de tacón y optara por unas clásicas bailarinas. Este tipo de calzado es más típico de su hermana, la infanta Sofía. Leonor eligió un par negro con punta redondeada. En cuanto a joyas, llevaba uno de sus anillos favoritos, el modelo abierto Gravity de PDPAOLA, así como unos pendientes de aro dorados de CXC, que, curiosamente, llevan el nombre de «Letizia».
En el maquillaje, la princesa decidió compensar el minimalismo del vestuario con acentos más llamativos, algo poco habitual en sus apariciones diurnas. Siguió los pasos de su madre, realzando la mirada con sombras en tonos frutos rojos, delineador negro y máscara de pestañas de efecto volumen. El colorete y el pintalabios también fueron más intensos de lo habitual, en un tono rosa vibrante.












