
La fecha simbólica del 12 de octubre, Día Nacional, ha sido elegida para marcar el inicio de un nuevo capítulo en la vida oficial de las hermanas reales. Ahora que tanto la Princesa Leonor como la Infanta Sofía han alcanzado la mayoría de edad, sus apariciones públicas conjuntas adquieren una relevancia completamente diferente. Aunque el público está acostumbrado a verlas juntas en actos como la entrega de los premios Princesa de Asturias o Princesa de Girona, el evento actual tiene un significado especial, ya que marca una integración más profunda de la hermana menor en las funciones formales de la Corona.
Durante varios años, el tradicional retrato familiar del rey Felipe, la reina Letizia y sus hijas en esta fecha estuvo incompleto. Al principio, la ausencia se debía a los estudios de Leonor en Gales, y más tarde Sofía siguió el mismo camino, perdiéndose también las celebraciones del 12 de octubre. Sin embargo, este año la hija menor de los Borbón Ortiz, ahora universitaria, no solo estará presente, sino que por primera vez participará en la recepción prolongada en el Palacio Real. Le espera un auténtico maratón de apretones de manos con cerca de un millar de invitados, lo que contrasta notablemente con su ‘ensayo’ del pasado verano en la recepción de Marivent, donde el número de asistentes fue mucho menor.
Se sabe que la hija menor del rey y la reina aún se está acostumbrando a la atención constante del público. Su expresividad natural a veces la delata, como sucedió en Palma de Mallorca, cuando los fotógrafos captaron su mirada distraída durante un momento oficial. A pesar de ello, sus padres han dejado claras sus intenciones: a la infanta Sofía le espera un papel destacado dentro de la actividad de la Casa Real. Su futuro está vinculado a convertirse en un miembro activo y participativo de la institución monárquica, con un ámbito de responsabilidades propio. Se espera que su participación en actos oficiales vaya en aumento, aunque, por el momento, no representará a la Corona de manera individual.
En el Día Nacional, la jerarquía visual en la familia será más evidente que nunca. El rey Felipe y la princesa Leonor, ambos vestidos con uniforme militar, actuarán como las principales figuras de la monarquía. Durante ese tiempo, la reina Letizia estará al lado de Sofía, apoyándola a lo largo de todo el evento. Esta disposición delimita claramente los roles: el jefe del Estado y su heredera, junto con su respaldo y apoyo. Sofía estará arropada por el entorno familiar, pero será su madre quien, previsiblemente, se convierta en su guía permanente en las sutilezas del protocolo.
Este debut también añade presión adicional para la infanta, especialmente en términos de estilo. Dado que la princesa Leonor llevará el uniforme de la Academia del Aire, toda la atención de los críticos de moda se centrará en los atuendos de la reina Letizia y su hija menor. El look de Sofía en el Día de la Hispanidad podría convertirse en uno de los más comentados del año, colocándola en el centro del foco mediático.
La agenda de octubre para Sofía no termina ahí. Poco después de la fiesta nacional, acompañará a su familia a la entrega anual de los Premios Princesa de Asturias, un evento en el que suele mostrarse más relajada. La visita real al Principado arrancará el 23 de octubre e incluirá el tradicional concierto de apertura, recepciones para los galardonados y la ceremonia principal de entrega de premios en el Teatro Campoamor de Oviedo. La semana concluirá con una visita a la “Ciudad Ejemplar” de este año, Valdesoto, ofreciendo otra oportunidad para ver a la familia interactuar en un ambiente algo menos formal.











