
El romance que era seguido con interés en toda España ha llegado a su lógico final. La relación entre la hija menor de la infanta Cristina, Irene Urdangarin, y Juan Urquijo, hermano de la esposa del alcalde de Madrid, ha terminado. La pareja, cuya unión fue tanto pública como discreta, decidió poner fin a su relación tras aproximadamente un año. Hasta ahora, ninguno de los dos ha hecho comentarios oficiales sobre las razones que los llevaron a tomar caminos separados. Recientemente, Juan volvió a ser objeto de atención mediática, pero, como antes, guardó silencio ante las preguntas sobre su excompañera.
En los círculos sociales se habla de dos factores principales que podrían haber influido en su decisión. En primer lugar, la distancia geográfica: Irene estudia en Oxford, mientras que Juan desarrolla su carrera en Madrid. En segundo lugar, la diferencia de etapas vitales debido a los seis años de diferencia de edad —él tiene 26 y ella apenas 20— también pudo haber sido relevante. Parece que los miles de kilómetros entre el Reino Unido y España se convirtieron en un obstáculo insalvable para la joven pareja.
Los rumores sobre un posible enfriamiento en la relación comenzaron a intensificarse ya en verano, cuando la pareja empezó a ser vista junta con menor frecuencia. Su última aparición pública fue el 10 de julio, en el cumpleaños de la abuela de Juan, Piru Urquijo. Sin embargo, una señal de alarma para los observadores fue la ausencia de la sobrina de la reina Letizia en el bautizo del ahijado de su entonces pareja. Los jóvenes pasaron agosto por separado: ella — acompañada de amigas y luego con su familia en Grecia y Biarritz, mientras que él prefirió descansar en el sur de España con los suyos.
Mientras la nieta de los reyes eméritos procuraba no llamar la atención, el cuñado del alcalde de Madrid fue visto en la capital, donde de inmediato fue rodeado por reporteros. Al ser preguntado por un periodista sobre su regreso de vacaciones, Juan Urquijo reaccionó con cautela. No se quitó los auriculares y miraba al frente, evitando el contacto visual. Una ligera sonrisa y una evidente incomodidad lo acompañaron durante todo el breve intercambio con la prensa.
A las preguntas directas sobre una posible ruptura o sobre si mantenían una relación amistosa, el joven no ofreció ninguna explicación. Simplemente continuó sonriendo, sin confirmar ni desmentir la información sobre el estado actual de su relación con Irene. Su respuesta se limitó a un escueto «gracias», tras lo cual se apresuró a marcharse.
A pesar del silencio persistente, todo indica que los antiguos enamorados han logrado mantener una relación amistosa. Los une no solo un círculo de amigos en común, como Victoria Federica, cercana amiga de Juan, sino también un lejano parentesco: ambos son descendientes del rey Alfonso XII. Además, sus familias mantienen vínculos estrechos. Prueba de su ruptura civilizada fue su reciente aparición en un evento social. A finales de julio, tras un intento fallido de salvar la relación, se reencontraron en una fiesta organizada por Allegra y Cecilia Hohenlohe. Según testigos, cada uno llegó acompañado de su propio grupo de amigos. Probablemente, aquella fue la última ocasión de verlos juntos en un futuro próximo.
Ahora, los caminos de los jóvenes se separan definitivamente. Irene Urdangarin se concentrará en su segundo año de estudios en gestión hotelera, turismo y organización de eventos en Oxford. Por su parte, Juan Urquijo continuará desarrollando su carrera profesional como ingeniero agrónomo en Madrid.












