
Hoy, en Linköping, Suecia, tendrá lugar un evento clave para el balonmano español. Pablo Urdangarin, hijo de la infanta Cristina y del legendario Iñaki Urdangarin, vestirá por primera vez la camiseta de la selección nacional. El apellido Urdangarin regresa a ‘Los Hispanos’ después de décadas, y será llevado por el octavo en la línea de sucesión al trono de España.
El joven deportista, que juega en el club Granollers, inicia su andadura profesional intentando seguir los pasos de su padre, doble medallista olímpico. Su vida ha estado marcada por constantes mudanzas: creció en Barcelona, después vivió en Washington y Suiza tras un sonado escándalo, y más tarde construyó su carrera en Hannover y Nantes. A pesar de su origen real, Pablo afirma que nunca ha sentido ni favoritismo ni prejuicios. Eso sí, reconoce con humor que en el vestuario a veces bromean sobre su ‘sangre azul’, llamándole ‘enchufado’. Ante esas bromas, responde con ironía y se esfuerza en demostrar su valía en la cancha.
Los insultos que a veces se escuchan desde las gradas durante los partidos ha aprendido a tomárselos con filosofía. Con la misma naturalidad, el extremo derecho de 24 años habla de sus conversaciones con su tío, el rey Felipe VI. Según cuenta, el monarca entiende bien de deportes y, cuando se ven, siempre comentan sus éxitos, algo totalmente habitual para ellos. Sin embargo, las charlas más importantes son con su padre. Pablo llama orgulloso a Iñaki su psicólogo personal. Antes de cada partido clave, llama a su padre para compartir sus emociones y recibir su apoyo. Este ritual le ayuda a tranquilizarse, ya que su padre, como pocos, sabe lo que es sentir la presión de luchar por títulos y jugar con la selección.
Actualmente, el equipo de Pablo ocupa el segundo puesto en la liga Asobal, y su debut con la selección ha sido la realización de un sueño. Con estos éxitos, no cesan los rumores sobre su posible regreso al Barça, donde su padre conquistó 52 títulos. El propio jugador prefiere no pensar demasiado en el futuro y centrarse en la actual temporada con el Granollers. Se muestra con los pies en la tierra y cada vez se siente más cómodo con la prensa. En su tiempo libre, Pablo, que vive en Barcelona, estudia gestión en negocios deportivos. Por ahora, no tiene planes concretos para después de su carrera, pero ya se plantea seguir vinculado al deporte, quizá en la organización de eventos.












