
Rafa Lozano Jr. ya ha inscrito su nombre en la historia del boxeo español, convirtiéndose en el primer representante del país en llegar a una etapa tan avanzada en el campeonato mundial. Su camino en el deporte comenzó desde la infancia, cuando siguiendo el ejemplo de su padre, empezó a practicar boxeo. Aunque de joven le atraía más el fútbol, la tradición familiar prevaleció y se entregó por completo al ring.
Al plantearse seriamente una carrera profesional, Rafa se fijó como meta ser el mejor. Según sus propias palabras, siempre busca el máximo resultado y se distingue por su gran espíritu competitivo. En esto le ayuda su padre, quien no solo lo entrena, sino que lo apoya en cada etapa. A pesar de las dificultades que surgen debido a la cercanía familiar, la confianza mutua sobre el ring juega un papel clave.
Para Lozano padre, su hijo es motivo de especial orgullo. Rafa reconoce que tras cada victoria busca primero la mirada de su padre, pues su apoyo es especialmente importante para él. De todos los consejos que ha recibido, considera que el más valioso es el recordatorio de hacer siempre todo con conciencia y responsabilidad.
La vida del joven deportista está sometida a una estricta disciplina. Los entrenamientos se realizan dos veces al día y el resto del tiempo lo dedica a la recuperación y preparación. Rafa comenta que, debido a las concentraciones y competiciones constantes, debe sacrificar las alegrías típicas de la juventud, como las vacaciones de verano con amigos. Sin embargo, está seguro de que sus esfuerzos están justificados, ya que muchos desearían estar en su lugar.
Los ejemplos que inspiran a Rafa no son solo boxeadores reconocidos como Gabriel Escobar y Samuel Carmona, sino también su propio padre. Entre deportistas de otras disciplinas destaca a Rafael Nadal, a quien considera un referente sobresaliente de España.
La música también juega un papel importante en su preparación. Antes de subir al ring, prefiere escuchar canciones de Don Omar, que le ayudan a concentrarse antes del combate.
Al hablar de otros luchadores, Rafa valora especialmente los logros de Ilia Topuria, quien en su opinión representa dignamente al país en el ámbito internacional. Sin embargo, está convencido de que en su categoría de peso podría vencer a cualquier oponente, ya que se considera el más fuerte de España.
Lozano Jr. está convencido de que los representantes de las artes marciales mixtas no pueden competir con los boxeadores profesionales en el ring. Señala que cada deporte requiere habilidades específicas y que cambiar de disciplina no siempre es recomendable.
Participar en los Juegos Olímpicos de París significó para Rafa el cumplimiento de un sueño de muchos años. Desde niño admiraba este evento gracias a su padre y considera que solo al vivirlo personalmente se comprende realmente su importancia. La Villa Olímpica le impresionó: el ambiente de unidad y los encuentros con ídolos como Nadal y Alcaraz quedaron grabados en su memoria.
Si tuviera que elegir entre el campeonato mundial y los Juegos Olímpicos, Rafa prefiere los Juegos, considerándolos la máxima meta para cualquier deportista. Reconoce que aún no ha asimilado por completo la magnitud de su logro, pero se siente orgulloso de que su nombre quedará en la historia del boxeo español.
En la final del campeonato mundial le faltó algo de concentración, aunque no busca excusas: su rival fue más fuerte ese día. Rafa está convencido de que el oro olímpico le espera y ya planea dar el salto al boxeo profesional en un futuro próximo.
Si logra cumplir su sueño, tiene la intención de celebrar junto a toda su familia compartiendo unas vacaciones, para disfrutar la alegría del triunfo con quienes más quiere.











