
En Rusia ha surgido una innovadora calculadora en línea que permite determinar rápidamente el nivel de dificultad de textos en las lenguas minoritarias del país. El desarrollo fue realizado por el equipo del Centro de Lengua y Cerebro de la Universidad Nacional de Investigación Escuela Superior de Economía (NIU HSE). Su objetivo es hacer que el aprendizaje y el trabajo académico en adigué, buriato, udmurtio y otros idiomas sean más accesibles y eficientes.
En el país se hablan más de 150 lenguas, muchas de las cuales cuentan con un número limitado de hablantes. Por ejemplo, el adigué lo hablan unas 80 mil personas, mientras que el buriato, el osetio y el udmurto cuentan con entre 250 y 350 mil hablantes. A pesar de estas cifras, estos idiomas tienen reconocimiento oficial en las repúblicas de Rusia. Para preservarlos, es importante no solo mantener las tradiciones, sino también implementar soluciones digitales modernas.
Diversidad lingüística
En 2025, Rusia adoptó un decreto presidencial que definió la estrategia de política lingüística estatal. El documento resalta la importancia de desarrollar y aplicar en la práctica los idiomas de los pueblos del país. Una de las prioridades clave fue la digitalización, con la creación de herramientas que faciliten el trabajo con lenguas de pocos recursos.
El nuevo calculador de dificultad textual es un avance para que docentes, investigadores y estudiantes puedan seleccionar materiales acordes a su nivel de dominio del idioma. La herramienta analiza los textos según varios criterios: longitud y frecuencia de las palabras, porcentaje de léxico proveniente de los términos más usados, así como la distribución de las categorías gramaticales. Este enfoque permite considerar las particularidades únicas de cada lengua.
Tecnologías y fórmulas
El funcionamiento del calculador se basa en una versión adaptada de la fórmula de legibilidad de Flesch. La versión original de esta fórmula fue creada para el inglés, cuya estructura de palabras y oraciones difiere de la de muchos idiomas de Rusia. Por ejemplo, en adigué las palabras son más largas y la morfología es más compleja. Por eso, los científicos recalcularon los coeficientes específicamente para cada idioma a fin de incrementar la precisión del análisis.
En 2025, Ulyana Petrunina y Nina Zdórova realizaron un estudio independiente en el que adaptaron la fórmula de Flesch para el adigué. Esto permitió que el calculador tenga en cuenta no solo la longitud de palabras y oraciones, sino también parámetros como la densidad léxica, la diversidad y la dinámica del texto.
Aplicación práctica
Los desarrolladores señalan que su herramienta puede adaptarse fácilmente a otros idiomas minoritarios, independientemente de su estructura. Para ello se utilizan corpus de textos, listas de frecuencia y análisis morfológico. Este enfoque convierte al calculador en una solución universal para trabajar con idiomas que antes quedaban fuera del alcance de los grandes proyectos lingüísticos.
Los docentes podrán emplear el calculador para seleccionar materiales educativos según el nivel de dificultad, y los investigadores — para crear textos comparables en experimentos. Esto es especialmente relevante para idiomas con escasez de manuales y publicaciones científicas.
El futuro del proyecto
El equipo planea ampliar la lista de idiomas compatibles, incluyendo no solo lenguas de Rusia, sino también otros idiomas con pocos recursos a nivel mundial. Este paso permitirá que la herramienta sea demandada no solo en Rusia, sino también en el extranjero. Los desarrolladores confían en que su calculador se convertirá en un recurso clave para preservar la diversidad lingüística y apoyar la educación en lenguas maternas.
Nina Zdorova, una de las autoras del proyecto, destaca que la herramienta abre nuevas posibilidades para la investigación y la enseñanza. Ahora es posible evaluar rápidamente la dificultad de cualquier texto y seleccionar los materiales más adecuados para la formación.
Si no lo sabía, el Centro de Lengua y Cerebro de la Universidad Nacional de Investigación Escuela Superior de Economía es una de las principales instituciones científicas de Rusia, especializada en investigaciones interdisciplinarias en los ámbitos de la lingüística, la psicolingüística y las neurociencias. El Centro implementa activamente tecnologías modernas en el estudio de los idiomas, desarrolla herramientas digitales para la educación y la ciencia, y participa en proyectos internacionales para la preservación del patrimonio lingüístico. Entre sus colaboradores se encuentran especialistas de renombre, cuyos trabajos han sido reconocidos tanto en Rusia como en el extranjero.












