
Dentro del programa CRANE (Control of Revolutionary Aircraft with Novel Effectors), la agencia DARPA y la empresa Aurora Flight Sciences, parte de Boeing, están desarrollando la aeronave experimental X-65. Su principal característica es la eliminación de los elementos tradicionales de control móviles, como flaps, alerones y timones. En su lugar, los ingenieros implementan un sistema de impulsos de aire breves que generan cambios locales en el flujo alrededor del ala. Este método permite modificar la trayectoria de vuelo sin piezas mecánicas, abriendo nuevas posibilidades para el diseño de los aviones del futuro.
Se esperaba que esta arquitectura permitiera reducir el peso de la estructura, mejorar la eficiencia aerodinámica y simplificar el mantenimiento. Además, la ausencia de sistemas mecánicos complejos debería hacer que el dron sea más eficiente energéticamente y confiable en operación.
Retrasos en el calendario: cómo los problemas financieros afectaron los plazos
A finales de 2023, el proyecto X-65 superó con éxito la fase de defensa conceptual y pasó a la creación de un prototipo a tamaño real. Aurora Flight Sciences recibió el contrato para fabricar el modelo demostrador y el ensamblaje comenzó en instalaciones de Virginia Occidental y Misisipi. Según el plan inicial, las pruebas de vuelo debían comenzar en verano de 2024, con la presentación de la aeronave y las primeras pruebas en tierra previstas para principios de año.
Sin embargo, durante la ejecución del proyecto se descubrió que los costes de producción superaron considerablemente las estimaciones iniciales. El organismo decidió suspender temporalmente los trabajos y realizar una revisión del presupuesto. Durante este periodo, el proyecto fue reorganizado: Aurora Flight Sciences pasó a ser no solo contratista, sino también coinversora, lo que permitió continuar el desarrollo a pesar de las dificultades financieras.
Nuevas fechas y expectativas: ¿cuándo despegará por primera vez el X-65?
En agosto de 2025, las partes acordaron un nuevo modelo de colaboración. Según los últimos comunicados, el ensamblaje del fuselaje del X-65 avanza según lo previsto y finalizará en enero de 2026. A continuación comenzarán las pruebas en tierra, programadas para finales de 2026 y principios de 2027. El primer vuelo del dron experimental se espera ahora, como muy pronto, para finales de 2027, lo que supone un retraso de dos años respecto al calendario original.
A pesar del retraso, los desarrolladores están convencidos de que el proyecto X-65 puede cambiar la forma de construir aeronaves. Si las pruebas confirman la eficacia del nuevo sistema de control, la industria aeronáutica contará con una herramienta para crear aviones más ligeros, económicos y maniobrables, prescindiendo de los tradicionales elementos mecánicos.
Así, pese a las dificultades temporales, el programa CRANE sigue avanzando y el singular X-65 continúa siendo uno de los proyectos más ambiciosos en el ámbito de la aviación no tripulada de los últimos años.










