
En Cataluña se ha encendido un intenso debate sobre el papel de las bibliotecas tras unas declaraciones de Gabriel Rufián en un acto público. Sus palabras sobre preferir TikTok antes que las bibliotecas generaron una respuesta inmediata de la comunidad profesional y de representantes políticos. Para la sociedad española, esta discusión es relevante porque toca temas de acceso al conocimiento, apoyo a la cultura y la relación de las instituciones públicas con el poder.
Según destaca El País, el debate tuvo lugar durante un encuentro en la Universitat Pompeu Fabra, donde Rufián e Irene Montero analizaron el futuro de la izquierda. Durante la discusión, Rufián afirmó que preferiría volcar contenidos en TikTok antes que en las bibliotecas, aludiendo a los intereses de la juventud. La frase se difundió rápidamente en redes sociales y desató una ola de críticas.
Respuesta de la comunidad profesional
El Colegio de Bibliotecarios de Cataluña (COBDC) lamentó públicamente las declaraciones del político. En su comunicado, la organización recalcó que las bibliotecas no compiten con TikTok, sino que cumplen una función esencial: garantizan el acceso igualitario a la información, promueven el pensamiento crítico y respaldan el desarrollo cultural. El COBDC también mostró sorpresa ante la postura expresada por un representante público.
Algunos expertos también se sumaron al debate. La exdirectora del servicio de bibliotecas de Cataluña, Carme Fenoll, destacó que la presencia en plataformas digitales es importante, pero que las bibliotecas siguen siendo una herramienta clave contra la desinformación. Según ella, precisamente las bibliotecas pueden implicar a los jóvenes y fomentar una actitud responsable hacia la información.
Repercusión política
El tema trascendió el ámbito profesional y entró en el debate político. El eurodiputado Jaume Asens apoyó a los bibliotecarios, subrayando el valor de la lectura y de las fuentes tradicionales de conocimiento. Señaló que preferiría pasar tiempo entre libros antes que en redes sociales, y expresó su solidaridad con los trabajadores de las bibliotecas.
El propio Gabriel Rufián es conocido por su actividad en redes sociales y ocupa posiciones destacadas en número de seguidores en Cataluña. Su influencia en Instagram y TikTok supera notablemente la de otros políticos de la región. Sin embargo, este hecho ha dado lugar a críticas: muchos opinan que las figuras públicas deben respaldar a las instituciones culturales y no enfrentarlas a las plataformas digitales modernas.
Debate sobre el futuro de las bibliotecas
La polémica en torno a las declaraciones de Rufián ha reabierto el debate sobre el papel de las bibliotecas en la España actual. En los últimos años, las bibliotecas vienen incorporando nuevos formatos de trabajo para atraer a las generaciones jóvenes, mediante proyectos digitales y programas educativos. Sin embargo, manifestaciones de este tipo por parte de políticos pueden minar la confianza en estas iniciativas y reducir el interés por acudir a las bibliotecas.
Según la valoración de russpain.com, este tipo de debates reflejan un conflicto más amplio entre los canales tradicionales y los nuevos medios para acceder a la información. En un contexto de digitalización social, las bibliotecas deben buscar el equilibrio entre preservar sus funciones clásicas y adaptarse a la nueva realidad. Para muchos residentes de Cataluña, las bibliotecas siguen siendo no solo un lugar de lectura, sino también un espacio para encuentros, aprendizaje y actividades culturales.
Contexto y casos similares
En los últimos años, España ha sido escenario de repetidas controversias sobre la función de las bibliotecas y otras instituciones culturales frente al auge de las plataformas digitales. En 2024 se debatió una iniciativa de modernización de bibliotecas en Madrid, que generó discusiones similares entre expertos y políticos. En aquel momento también se expresaron preocupaciones sobre el desplazamiento de las formas tradicionales de acceso al conocimiento por servicios digitales. En 2025, Barcelona acogió una campaña en defensa de las bibliotecas, donde los participantes subrayaron su relevancia para la educación y la integración social. Estos hechos muestran que el debate sobre el futuro de las bibliotecas sigue presente y requiere la atención no solo de los profesionales, sino también del conjunto de la sociedad.












