
El nombre de Iñaki Cano se ha convertido desde hace tiempo en sinónimo de periodismo deportivo en España. Su voz es reconocida por los oyentes de Radio MARCA, donde trabaja desde la fundación de la emisora. En sus veinticinco años de carrera radiofónica, Cano ha sido testigo de los cambios en la profesión, pero siempre se ha mantenido fiel a sus propios principios.
Su camino hacia el periodismo no fue evidente desde el principio. De joven, planeaba desarrollar su carrera en la construcción, compaginando el trabajo con el fútbol y actuando como DJ los fines de semana. Sin embargo, el destino tenía otros planes: conocer a la que sería su esposa, una periodista profesional, le hizo replantearse su rumbo. El deseo de estar cerca de ella marcó el inicio de una nueva etapa en su vida.
La tradición familiar continúa: los hijos de Cano también eligieron el periodismo como profesión. Sin embargo, tuvieron que enfrentar prejuicios y acusaciones de que su éxito se debía a las conexiones familiares. El propio Cano subraya que su hijo comenzó desde cero, repartiendo periódicos en las primeras horas de la mañana y sin recibir ningún trato preferencial. Según Cano, los hijos de periodistas reconocidos tienen que demostrar su valía el doble.
A lo largo de los años, Cano ha observado cómo ha cambiado el entorno mediático. Antes, los debates y conflictos se resolvían cara a cara, pero ahora las críticas suelen surgir anónimamente en las redes sociales. Él señala que responde a esas críticas con ironía, pero aconseja a los jóvenes colegas mantenerse siempre fieles a los hechos y no ceder ante presiones externas.
Un principio fundamental marca un lugar especial en su carrera: Cano no está dispuesto a hacer concesiones por conveniencia. Reconoce que negarse a complacer le ha costado importantes pérdidas económicas, pero considera imposible trabajar de otra manera. Si tuviera que sacrificar su independencia, preferiría cambiar de profesión.
Al recordar enfrentamientos con figuras influyentes como Jose Maria Garcia, Cano señala que los conflictos abiertos eran inevitables. A pesar de las tensiones del pasado, hoy mantienen un respeto mutuo.
Cano acumula más de cuarenta años de trayectoria. Está convencido de que el periodismo exige honestidad y la valentía de defender tu posición, incluso cuando resulta poco ventajoso. Para él, lo esencial es no presentar una realidad distorsionada, sino informar al público con objetividad.
Fiel a sus principios, Iñaki Cano sigue trabajando con el mismo entusiasmo que al inicio de su carrera. Su historia es un ejemplo de cómo se puede mantener la independencia bajo presión constante y en tiempos de cambio.










