
El crecimiento de la futura reina de España transcurre ante los ojos del mundo, y cada una de sus apariciones públicas acapara la máxima atención. La princesa Leonor, tras alcanzar la mayoría de edad, no solo renueva su vestuario, sino que revela una profunda transformación en su imagen pública. Esta transición de la juventud a la madurez, del papel de estudiante al de figura clave en la monarquía, se refleja especialmente en los pequeños detalles. Las joyas que elige para los actos oficiales se han convertido en un lenguaje silencioso pero elocuente, que habla de continuidad, responsabilidad y del inicio de una nueva etapa en la vida de la familia real.
La ceremonia de entrega del Premio Princesa de Asturias se ha convertido en una auténtica vitrina de esta transformación estilística. Si en sus primeros años Leonor optaba por joyas discretas y casi imperceptibles, acordes a su edad, en los últimos tiempos recurre cada vez más al joyero de su madre, la reina Letizia. Este gesto dista mucho de ser una simple herencia: cada pieza seleccionada tiene un significado especial, refuerza el vínculo generacional y subraya la estabilidad de la institución monárquica. La heredera al trono combina con sorprendente elegancia y sobriedad las señas distintivas de su madre, añadiendo además matices de frescura contemporánea a su imagen.
El año 2022 puede considerarse un punto de inflexión. En aquella ocasión, para la ceremonia en Asturias, la princesa completó su conjunto de Michael Kors con unos llamativos pendientes en forma de plumas. No era solo una joya bonita, sino una pieza de oro blanco y diamantes de Chanel valorada en más de 8.000 euros, un regalo que la reina Letizia recibió de los monarcas de Jordania. Un año después, en 2023, Leonor causó aún más sensación al lucir unos pendientes con grandes aguamarinas en forma de gota. Estas joyas, que durante mucho tiempo se atribuyeron a Bvlgari, en realidad fueron creadas por la casa de joyería Aldao con motivo del nacimiento de la propia Leonor en 2005. Su valor estimado alcanza los 50.000 euros, y esta elección se convirtió en una potente declaración simbólica.
La tendencia continuó también en 2024, cuando la heredera recurrió en dos ocasiones al joyero de su madre. Primero, volvió a ponerse las emblemáticas «plumas» de Chanel y, después, para la ceremonia principal, eligió unos elegantes pendientes de oro blanco con diamantes de Yanes. Esta joya tiene un significado especial para la familia, ya que fue un regalo de boda para Letizia de parte de los joyeros. Recientemente, en un concierto dentro del marco de los premios de 2025, Leonor volvió a apostar por la historia personal. Llevó pendientes de Aldao de oro blanco con diamantes y aguamarinas, los mismos que la reina recibió hace 19 años en honor al nacimiento de su primogénita. Así, la princesa no solo luce piezas bonitas. Relata la historia de su familia y demuestra un profundo entendimiento de su futuro papel, donde cada detalle tiene peso y significado.












